"La ciencia persigue entender el funcionamiento del universo y los ingenieros diseñan y crean objetos que mejoran la vida de la gente. Aunque las dos actividades son bellas, su objetivo no es la belleza. Pero a veces el arte aparece", dice Pablo Debenedetti, el vicedecano de la Escuela de Ingeniería y Ciencia Aplicada de la Universidad de Princeton (Nueva Jersey, EE.UU).

El diseño inteligente es el tema de la creaciones de Art of Science, el concurso de fotografía científica del prestigioso centro universitario estadounidense. El certamen va por su quinta edición.

El primer premio fue para Christopher Gissinger, un astrofísico investigador, por la obra Chaos and geomagnetic reversals (Caos y reversión geomagnética), que ilustra en 3D los cambios de polaridad de los campos magnéticos de los polos de la Tierra, un baile caprichoso de curvas coloridas que explica un proceso que dura miles de años.

El sulfuro de arsénico y los fuegos artificiales

Los embriones de la mosca de la fruta son círculos fluorescentes en un fondo negro, el sulfuro de arsénico se disuelve una solución que provoca patrones parecidos a los fuegos artificiales, hay nanoestructuras que reaccionan enrojecidas y puntiagudas al calor y a la presión...

El mundo natural posee una belleza inherenteSegún el profesor de ciencia computarizada Adam Finkelstein -coorganizador de Art of Science- las fotos son una ocasión para "celebrar que el mundo natural y también su reorganización poseen una belleza inherente".

Tras la entrega de premios de hace unos días los trabajos finalistas se expondrán en el Friend Center del campus de Princeton. El año que viene, la selección de imágenes se podrá ver en Nueva York.