El presidente de la Cámara, Abdelaziz Dueik, del Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamás), huyó del edificio bajo protección de sus guardaespaldas, según fuentes policiales.

De momento, no se informó de víctimas, pero si de que los manifestantes causaron destrozos en oficinas de la sede.

Hace dos días, por rivalidades entre milicianos de Al Fatah -leales al presidente Mahmud Abás de la Autoridad Nacional Palestina (ANP)- y de Hamás, seguidores del primer ministro Ismail Haniye, los primeros quemaron las oficinas del jefe del Gobierno y de varios de sus diputados en Ramala y otras localidades de Cisjordania.

Los manifestantes acusaron a Haniye de "condenarnos a morir de hambre" pues desde su ascenso al poder, a finales de marzo pasado, la ANP dejó de percibir ingresos que recibía de la Unión Europea (UE) -la principal donante del pueblo palestino-, Estados Unidos, y otros países, lo cual impide al Gobierno abonar los salarios de unos 165.000 funcionarios públicos, incluidos los de seguridad.

Desde que se cortaron los ingresos de la UE y EEUU hay 165.000 funcionarios sin cobrar sus salarios

El Ejecutivo palestino consiguió algunas donaciones y las empleó para pagar parte de los sueldos a los empleados con menores ingresos.

El boicot internacional se debe a que Haniye se niega a cumplir tres exigencias de los donantes y de Israel, entre ellas la de que disperse la milicia de Hamás, los Batallones de Azedín al Kasem.

Las otras dos condiciones son que reconozca al Estado de Israel y respete los acuerdos suscritos por la ANP con ese país.

El Gobierno israelí, agente de retención de impuestos de la ANP por uno de esos acuerdos, también cesó sus transferencias, que eran de unos 50 millones de dólares mensuales.

Para pagar los sueldos, la ANP necesita 120 millones de dólares al mes.

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