El Gobierno noruego ha decidido no dar más cobijo a la cúpula de ETA, que con permisos temporales, ha estado residiendo en Oslo mientras se reunía con los verificadores internacionales. El dirigente etarra que ha llevado el peso de los encuentros ha sido el veterano 'Josu Ternera', de 62 años, que como ya publicó 20minutos.es, ha estado oculto en una residencia universitaria a las afueras de la capital.

Fuentes antiterroristas citadas por EFE señalan que Noruega ha tomado esta decisión ante la ausencia de "gestos" por parte de ETA que demostraran su voluntad de avanzar en el proceso de paz. Según la agencia, la cúpula de ETA podría haber abandonado Oslo el 12 de febrero.  Su destino es ahora una incógnita, ya que la dirección de ETA tiene como posibles refugios el norte de Francia, el norte de Italia y Venezuela.

Fuentes del departamento de Exteriores del Gobierno noruego declinaron hacer comentarios. El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, ha señalado este martes que la decisión de Noruega "es lógica", ya que se habían acabado los encuentros entre los terroristas y los verificadores, dejando la puerta abierta a que los contactos se retomen en un futuro en el país nórdico.

Varias fuentes destacan que el 'proceso' de paz' está estancado porque ninguna de las partes da pasos Otras fuentes antiterroristas consultadas por este diario reconocen que el supuesto proceso está muy estancado transcurridos 16 meses desde el anuncio del cese de la violencia. ETA solo se ha reunido con los llamados verificadores internacionales, liderados por Ram Manikkalingam. Este grupo transmitía los mensajes de ETA al Gobierno español y a los partidos políticos. De hecho, los verificadores viajaron al País Vasco el pasado 20 de febrero para mantener distintos contactos con representantes políticos y agentes sociales. Ram Manikkalingam es director del Dialogue Advisory Group y profesor en la Universidad de Amsterdam, y ha participado en los proceso de paz de Sri Lanka y de Irlanda del Norte.

Las mismas fuentes destacan que los verificadores transmitieron tres ideas básicas: preocupación porque no había nuevos pasos de ninguno de los dos interlocutores (ETA y el Ejecutivo español) desde hace meses, que este estancamiento puede desembocar en "un fin desordenado y complicado" del fin de la violencia, y que los temas principales sobre la mesa son el desarme, las víctimas y los presos.

Último gesto de ETA

En este sentido, se puede bautizar como gesto el comunicado que leyó en uno de sus múltilples juicios en París el último gran jefe militar de ETA, Garikoitz Aspiazu Rubina, "Txeroki", que lamentó "el daño causado" por sus acciones pero solo a quienes "no tenían nada que ver" con el "conflicto vasco". Un gesto insuficiente.

Por su parte, los verificadores han intentado que ETA diera más pasos, como una entrega simbólica de armas, un sellado de sus zulos, que los etarras dejen de ir armados... no han conseguido nada. Mientras, han seguido produciéndose detenciones (30 desde el 1 de enero de 2012), aunque Sortu ha podido constituir su congreso fundacional y unos 30 etarras, sin juicios pendientes, han podido registrarse en el consulado de Bayona para regularizar su situación.