Sebastián es el nombre de un chucho negro (especie de raya) que desde hace unos cinco años come de la mano de pescadores del puerto de Valle Gran Rey, en La Gomera, como Fernando Barroso, patrón de la embarcación Miss Gomera y conocido como Ito.

Con una envergadura superior al metro y medio y unos 150 kilos de peso, Sebastián, como ha explicado esta semana Fernando Barroso, desde hace unos cinco años se acerca a su embarcación en cuanto la "oye" llegar al puerto de Vueltas.

El comportamiento del chucho negro Sebastián no es algo poco frecuente, ha manifestado Pedro Pascual, investigador del Instituto Español de Oceanografía (IEO) en Canarias, quien señaló que las rayas tienen muy buen oído y llegan a asociar el sonido al alimento.

Se deja acariciar y "parece que entiende"Incluso son capaces de asociar el burbujeo con el alimento y esto ha ocasionado problemas en zonas de buceo, por lo que en algunos lugares se ha prohibido echar alimento a los peces en áreas próximas a las de los buzos, ya que la actividad de los animales llega a ser molesta y llegan a producirse ataques, tanto entre ellos como hacia las personas, añadió Pedro Pascual.

Sebastián no es el único

El investigador del Instituto Español de Oceanografía insistió en que es cuestión de costumbre que el animal asocie el sonido al alimento y pierda el miedo a la presencia de los hombres.

En el caso de Sebastián, el patrón de Miss Gomera indicó que un día estaba arreglando caballas cuando el chucho negro le saltó a las manos, algo que le asustó, pero ahora se queda quieto a sus pies, se deja acariciar y "parece que entiende", señala.

Fernando Barroso comenta que en la actualidad en el muelle de Vueltas de Valle Gran Rey se reúnen unos cinco chuchos negros, aunque Sebastián es el "más mansito, doy un palmetazo en el agua, sube y espera medio varado en la escalinata".

Afirma que otros peces empiezan a seguir el ejemplo del chucho negro Sebastián como la mantelina (otra especie de raya) Pablito "que es más recatado, sube, come y sale corriendo".

Ahora hay tanta gente que desde que sale empiezan a sacarle fotos que se asustaSebastián se ha convertido en la atracción de visitantes y turistas en el puerto de Vueltas y, como dice Fernando Barroso, "ahora hay tanta gente que desde que sale empiezan a sacarle fotos que se asusta".

Sin embargo, cuando Joel, hijo de Fernando Barroso, está solo, el chucho negro se deja acariciar e incluso le abre la boca para darle la comida.

Fernando Barroso destaca que es en verano cuando estos peces se acercan más al muelle al registrar el recinto un aumento en la actividad pesquera y porque van a tierra a desovar.

Afirma que él ha llegado a contar en el puerto de Vueltas más de 20 ejemplares juntos entre chuchos negros, chuchos ratón y mantelinas.