La presa etarra Inés del Río, de 55 años, ha abandonado este martes a las 16.30 horas la prisión coruñesa de Teixeiro después de que la Audiencia Nacional haya decidido su excarcelación por unanimidad en cumplimiento de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo (TEDH).

Una quincena de personas, entre familiares y amigos, y numerosos periodistas han esperado en el centro penitenciario gallego a la antigua miembro del comando Madrid, auxiliar administrativo de profesión, originaria de Tafalla (Navarra) y encarcelada desde julio de 1987.

Vestida de negro, Del Río ha repartido abrazos y besos entre la comitiva que la aguardaba y ha sido tapada con una enorme ikurriña para resguardarla del aluvión de flashes de fotógrafos y cámaras de televisión. Sin hacer declaraciones, Del Río y sus acompañantes -entre quienes estaba su abogada- han abandonado la zona en cuatro turismos, en el último de los cuales viajaba la hasta ahora presa.

A su salida, se ha escuchado un contundente "ni olvido ni perdono", proferido por dos personas que, a título particular, sin representar a ninguna organización, se han acercado a Teixeiro. Estos dos hombres, vestidos de traje y con una bandera en la que estaba tachado el escudo, han dicho a los informadores que lo que pretenden es denunciar que el Gobierno de este país "ha claudicado".

En los últimos años, Inés del Río había cumplido condena en Teixeiro por delitos, entre otros, de atentados, asesinatos, estragos, tenencia de explosivos y falsificación de documentos.

Los 17 magistrados que componen el pleno de la Sala de lo Penal -que preside Fernando Grande-Marlaska- han acordado su puesta en libertad al entender que el fallo del TEDH es claro "y concluyente" y que "desde hoy se consideran extinguidas sus responsabilidades penales por cumplimiento de condena" tras 26 años y tres meses entre rejas.