Los análisis practicados tras la dermatitis detectada en una veintena de niños de Sevilla la Nueva que jugaron con la nieve el pasado viernes han revelado que no fue la sal sino la sosa cáustica la causante de las leves quemaduras que sufrieron los menores.

La causa de esta lamentable situación se debe a un error humano

El Ayuntamiento de Sevilla la Nueva hizo público un comunicado en el que el propio regidor achaca la presencia de esta sustancia en la nieve a un "error humano" por parte de operarios del consistorio.

"La causa de esta lamentable situación se debe a un "error humano", indica el alcalde en la nota, que añade que "hemos recibido un informe previo del Instituto de Salud Pública, donde se nos ha comunicado que, tras la realización de los primeros análisis, se ha detectado, aparentemente, la aparición de sosa cáustica con la sal".

Niños y un perro dañados

"Cojeaba, levantaba la manita y temblaba"; así es cómo Francisco Latorre, vendedor de la ONCE en Sevilla La Nueva, se dio cuenta el viernes de que su perro guía tenía las patas abrasadas.

"Ahora está perdiendo las almohadillas y no puede caminar", se lamenta su amo.

Varios niños se pusieron a llorar, se rascaban y tiritaban

Glen, el perro de Francisco, no fue el único que se quemó el viernes con el producto que el Ayuntamiento esparció por las heladas y para evitar resbalones.

Una veintena de alumnos del colegio Duque de Rivas, de 3 a 12 años, también sufrieron quemaduras mientras jugaban con la nieve en el recreo.

"Habíamos salido de clase e íbamos al comedor", recuerda una alumna, "jugábamos con la nieve y varios niños se pusieron a llorar, se rascaban y tiritaban. Creían que algo les había picado".

Varias ambulancias del Summa acudieron a atender a los pequeños, que presentaban quemaduras e irritación en cara y brazos.

Quince de ellos fueron asistidos en el lugar y siete trasladados a hospitales de Alcorcón y Móstoles, donde les diagnosticaron dermatitis leve.

Ignoran qué causó las abrasiones

María, madre de una de las niñas afectadas, está convencida de que los operarios municipales "confundieron los sacos de sosa cáustica con los de sal".

"Tiene que haber sido eso, porque la sal no quema", explicaba ayer por teléfono.

Su hija, de diez años, se quemó la muñeca.

Ayer uno de los chicos seguía con ampollas en la cara

Otras madres aseguraron que ayer uno de los chicos seguía con ampollas en la cara.

El alcalde de Sevilla La Nueva, Ernesto Téllez, niega que echaran sosa cáustica.

"Es sal y se la compramos a la Comunidad", dijo.

La Comunidad de Madrid, por su parte, analiza muestras del producto esparcido, cuyos restos aún se podían ver ayer en el colegio, para saber qué causó las abrasiones.

En primera persona.

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Mi compañero Iñaki se quemó la cara

"Fue al retirarme el pelo de la cara mientras jugábamos a echarnos bolas de nieve cuando sentí que me picaba mucho la cara. Fue porque cogimos sal. Algunos niños empezaron a gritar que les habían picado avispas", declaraba la pequeña.

Según nos contaba "eran los más pequeños. Entonces, las profesoras nos regañaron por jugar con la sal y llegaron las ambulancias. A mí me llevaron con otros cinco niños en una ambulancia al hospital de Alcorcón".

"Yo era de las que mejor tenía la quemadura. Simplemente me recetaron vaselina para que no me quemara más la piel. Mi compañero Iñaki fue el que peor se quedó. Se quemó la cara".