Somos ciudadanos por el lobo y el medio rural”. Así presenta Luis Miguel Domínguez a Lobo Marley, la organización conservacionista por el lobo ibérico que preside desde que naciera en 2012.

Sintiéndose uno más de la manada, defiende la protección de "uno de los símbolos más importantes, bellos y característicos de nuestro país". Aclara que no son una ONG al uso, que se prohíben a sí mismos las subvenciones y no manejan ni un céntimo de ayuda institucional o empresas privadas. “Sólo nos apoyamos en una plataforma ciudadana que nos aporta el dinero suficiente para las cuestiones legales en las que estamos metidos y en las que defendemos al lobo”, aclara.

La defensa del lobo ibérico incluso le ha llevado a pasar por los juzgados en varias ocasiones. Una de ellas, con resolución todavía pendiente, por derribar en Castilla y León unas "casetas de la muerte", como él las llama, donde se ceba al lobo con comida y se aprovecha entonces para matarlo.

"El uso de atrayentes para la caza del lobo es inmoral y esta comunidad se merece otra cosa", declaraba en otro juicio; el último y más reciente, del que ha salido absuelto de la acusación de injurias a la directora de la reserva de Fuentes Carrionas de la Junta de Castilla y León. "Sólo desgrané el organigrama de la reserva y afirmé que no se están haciendo bien las cosas".

A mediados de mayo se aprobó en el Congreso una Proposición no de Ley para declarar al lobo especie protegida en toda España. Por otra parte, días después, la secretaria general de la división asturiana de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), un sindicato ganadero, exigía que se controlara la población lobera en Asturias matando a unos 50 este año. Esperan así reducir los ataques que sufre su ganado y evitar las pérdidas ocasionadas.

¿Matar lobos es el camino para garantizar a los ganaderos la seguridad en sus explotaciones?
Definitivamente no. Estas declaraciones, donde la COAG dice que matar solo 50 lobos al año es una miseria y deberían ser más, pertenecen a la vieja política, política basada en la sangre, miedo y la incultura. No hay ningún dato que diga que matar lobos va a mejorar ninguna situación, ni para la especie, que está en peligro de extinción y necesita efectivos, ni para la propia ganadería. Se ha comprobado que matar lobos, un animal que es social y se organiza en el acto de caza, lo que hace es dejar a esa manada absolutamente imposibilitada para matar animales silvestres, por tanto los controles letales lo que hacen es afectar más aun a la ganadería. Y no hay tantos lobos como ellos dicen.

Se acaba el tiempo y se nos acaban los lobos

Este sindicato de ganaderos, sin embargo, defiende que hay muchos más lobos de los que se cree y que cada vez es mayor el número de ataques.
¿Pero el número de ataques de qué? ¿Cómo pueden asegurar que se trata del Canis Lupus Signatus? El número de ataques de lobos a la cabaña ganadera constatados de verdad es del 0’7%, dato oficial que aporta el ministerio de medio ambiente. En Madrid, por ejemplo, sólo hay dos manadas, eso son de 8 a 12 ejemplares como mucho. En un país como España, que es el país primero en la UE en abandono de animales, por cada lobo hay 30 perros abandonados en el campo español.

¿Hay una gran diferencia entre comunidades autónomas en la gestión del lobo? ¿Hay alguna en la que se esté llevando esto de mejor manera?
No, porque las comunidades autónomas por muy bien que lo quieran hacer, y ninguna lo hace bien, en el fondo no tienen la mirada colegiada de quien debiera aportarla, que es el gobierno central. Encuentran en el lobo algo que le molesta y es algo que se quiere quitar de en medio.

¿Por qué el lobo es una molestia?
Es un problema para la vieja política. El lobo es por una parte un problema y por otra es una coyuntura política perfecta. La sangre del lobo mancha las urnas de buena parte de la España rural. Tú me matas lobos, yo te voto.

Mientras otros países como Alemania están invirtiendo en campañas para que vuelva el lobo, nosotros nos lo cargamos

Entonces, ¿usted cree que es necesaria una ley nacional de protección del lobo?
Totalmente. El lobo debe entrar ya en el catálogo nacional de especies protegidas. La protección total y por ley traería no solamente fondos económicos destinados a una especie única en Europa, sino que además conectaría a España con esos países que van en la proa del barco, que van en defensa de su naturaleza. Alemania en este caso es un ejemplo.

¿Cómo está actuando Alemania?
La señora Merkel está invirtiendo millones de euros para que el lobo vuelva a Alemania en un proyecto que se llama ‘Bienvenido Lobo’, y lo hace vinculando además a grandes empresas, por ejemplo VolksWagen, que es un símbolo alemán. Pues España va en la dirección contraria. Si el lobo se protegiera en toda España la noticia daría la vuelta al mundo y daríamos una imagen moderna y respetuosa de cara al exterior. Además recibiría fondos económicos, como le pasa a Portugal, que tiene la especie estrictamente protegida.

¿Contamos en España con alguna campaña de protección que pueda servir como ejemplo de defensa de un animal sin que haya supuesto un problema?
Un claro ejemplo es el caso del oso pardo español. Un animal que en los años 80 estaba en extremado peligro de extinción. Hoy este animal, después de mucho esfuerzo, está en el catálogo de especies protegidas. Y en cuanto el número de osos pardos ha empezado a crecer, de manera muy tímida, ya están pidiendo las organizaciones de caza de Asturias que se les permita cazar oso pardo. El lince está protegido, el oso está protegido, ¿por qué el lobo no? ¿Cuál es el problema con el lobo? El problema es que lo tiene secuestrado un sector económico.

¿Qué solución propone Lobo Marley?
Nosotros proponemos un contrato territorial y renunciar al sistema de ayudas por daños. No vas a tener que esperar a que te ataque el lobo para cobrar. Tú por vivir en tierra de lobos y tener ahí tu explotación ganadera vas a percibir a principios de año un dinero. Es la gran revolución que propone Lobo Marley: no pagar por daños sino premiar a aquellos ganaderos que cumplen bien con su trabajo y viven en la tierra del lobo.