Su nombre es Smile Mirror y es un espejo 'inteligente' diseñado específicamente para pacientes con cáncer. Su objetivo, hacerles reír.

Su creador es el diseñador Berk Ilhan. Se inspiró para hacer el espejo en una conversación con una paciente con cáncer. "Ella me dijo que en los primeros días después de su diagnóstico fue difícil para ella mirarse al espejo y reconocer que tenía cáncer", contaba a CNN Tech. "Nuestras expresiones faciales afectan a cómo nos sentimos. Si flexionamos los músculos faciales para sonreír, nuestros cerebros piensan que ha sucedido algo bueno y, como resultado, sentimos felicidad", explica... y no anda muy desencaminado.

La idea de decirle a un paciente de cáncer que se alegre y sonría parece muy insensible, pero hay algo de ciencia que respalda la idea. En 1988, el psicólogo Fritz Strack encontró en su estudio que un grupo sonriente de personas tendía a ver todo más divertido que los que tenían un gesto serio. Es lo que se conoce como 'teoría de la retroalimentación facial', que dice que la forma de mover tu rostro influye en cómo te sientes.

En 2012, un estudio encontró que forzar la sonrisa dio como resultado una frecuencia cardíaca más baja durante la recuperación del estrés después de realizar tareas que provocan ansiedad.

El funcionamiento de Smile Mirror es sencillo: no se reflejará al paciente a menos que detecte que está sonriendo. Para ello, Smile Mirror cuenta con una cámara en el marco. El software de reconocimiento facial mide si la persona que mira está sonriendo. Solo así mostrará su cara reflejada. No es necesario que sea una sonrisa natural, aunque sea forzada ya habrá logrado su objetivo.