Investigadores de Australia, Estados Unidos, Finlandia y Madagascar afirman que el primate Prolemur simus, comúnmente conocido como el lémur grande del bambú, podría morir lentamente de hambre por el cambio climático.

El previsto aumento de las temperaturas haría que este primate -actualmente en la lista de especies de primates más amenazadas de la tierra- comiera alimentos sin tantos nutrientes y en periodos de tiempo cada vez más lejanos.

El estudio, publicado en la revista Current Biology, explica que el gran lemur del bambú ha desarrollado un estilo de vida que se adapta perfectamente al ciclo de crecimiento de la planta de da sentido a su nombre.

Los datos muestran que los lémures pasan el 95% de su tiempo de alimentación comiendo una sola especie de bambú leñoso, con brotes nutritivos y tiernos. Sin embargo, esto ocurre hasta que llega la estación seca, en la que se alimentan del tallo duro y sin nutrientes.

Los datos muestran que los lémures pasan el 95% de su tiempo de su alimentación comiendo una sola especie de bambú

El problema se origina en el momento en el que la temporada seca, que normalmente dura de agosto a noviembre, se alargan varios meses del año, periodos en los que el lémur se alimentaría de un bambú seco, que dañan sus dientes e insuficientes para mantenerlos con vida.

Hasta el momento, se desconoce como el metabolismo del lémur es capaz de degradar el cianuro que contienen los brotes del bambú.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores observaron más de 2.000 comidas del lémur durante 18 meses. En este periodo encontraron que la amenaza del cambio climático está afectando gravemente a la población de lémures de Madagascar, puesto existen retrasos de hasta tres meses para la temporada de lluvias.

El efecto del cambio climático

El lémur grande de Bambú vivía en el pasado en una zona geográfico más amplia que la isla de Madagascar. Ahora, permanece sólo en partes de la isla donde la estación seca es relativamente corta, lo que ha resultado crucial para su supervivencia.

Sin embargo, los investigadores apuntan que las áreas donde actualmente se encuentran los lémures experimentarán estaciones secas cada vez más largas en el futuro, con lo que su supervivencia estaría en peligro debido a que el aumento previsto de las temperaturas haría que comieran en periodos cada vez más largos.