En España, el 89% de los cuidadores no profesionales de personas dependientes de su entorno son mujeres, según datos del IMSERSO, por este motivo surge la iniciativa Cuidadanas, un proyecto que busca aportar información, orientación, acompañamiento y apoyo personal, social y laboral a aquellas que dedican su vida a cuidar de un familiar. 

Desde Fundación Mujeres, una organización sin ánimo de lucro que trabaja para lograr la igualdad de género, observaron que el motivo por el que el rol de los cuidados recae en su mayor parte en el femenino solo se debe a cuestiones estereotipadas. "Se les ha atribuido esta capacidad innata de cuidar de los demás por el mero hecho de ser mujeres", cuentan a 20Minutos, una situación que puede suponer un riesgo para ellas, pues "se reducen las posibilidades de participación en el mercado laboral".

Pero su carrera profesional no es el único aspecto de sus vidas que queda truncado cuando comienzan a cuidar de un familiar. "Terminan organizando su vida en función de las necesidades de la persona dependiente, y la ayuda que se presta suele ser frecuente e intensa, por ello, su labor tiene una repercusión directa en la salud y en la calidad de vida de estas mujeres", explican las creadoras de este proyecto.

Los problemas de salud son los principales escollos a los que se enfrentan las mujeres cuidadoras, visitan menos al médico, duermen poco, están sometidas a situaciones de nerviosismo, no tienen tiempo para realizar ejercicio y muchas veces, tampoco para llevar a cabo una alimentación adecuada. Además, muchas sufren lesiones físicas cuando tienen que mover o cargar con la persona dependiente. Como consecuencia de esto, consumen fármacos en exceso para paliar los malestares y se automedican.

También olvidan su cuidado personal y se reduce notablemente el tiempo de ocio y de las relaciones sociales, "llevando incluso al aislamiento", apuntan. En ocasiones, hasta la propia familia deja de colaborar con la cuidadora, asumiendo que la atención al dependiente es solo tarea suya.

"Muchas no son conscientes de que necesitan apoyo"

No todas se animan a pedir ayuda, esto es por que arrastran "sentimientos de culpabilidad" asociados a sus tareas. "Tienen sensaciones enfrentadas sobre el cansancio que les provoca cuidar, pero por otra parte se ven en la obligación de realizar esta tarea", detallan las expertas. Por este motivo, muchas veces no son conscientes de que necesitan apoyo, ya que se recuerdan a sí mismas que es algo que "tienen que hacer". La solicitud de ayuda llega "cuando las repercusiones de las tareas en su salud son graves. Cuando se siente muy agobiada, irritada y que no puede más".

La solicitud de ayuda llega cuando se sienten agobiadas, irritadas y que ya no pueden más

Desde el servicio de Cuidadanas plantean talleres grupales y en apoyo individual para que las afectadas puedan expresar libremente sus sentimientos, sintiéndose comprendidas y pudiendo desahogarse.

Otro factor que juega en contra de estas mujeres es la falta de ingresos, muchas dejaron de trabajar o no pueden buscar empleo, por lo que se encuentran en una situación muy vulnerable. Desde la Fundación Mujeres se ofrecen actividades pensadas para su activación laboral, "para que no se desvinculen por completo del mercado laboral y puedan incorporarse en él en algún momento futuro". También las ayudan a aprender el uso de las nuevas tecnologías, ya que "son una herramienta que abre una ventana al mundo actual y es fundamental para que se informen, opinen de temas de su interés y encuentren amistades y redes de apoyo".

Corresponsabilidad y conciliación

Ante la gran carga de trabajo que supone cuidar, la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF) exige medidas de apoyo y políticas públicas para que "no recaiga sobre ellas en exclusiva el cuidado, que se facilite la conciliación y se garantice su bienestar".

Para ello, aseguran, se deben cumplir tres factores: que las familias cuenten con recursos suficientes, que haya una organización del tiempo y del trabajo (conciliación a través de permisos, flexibilidad horaria, teletrabajo...) y que existan servicios de cuidado accesibles, asequibles y de calidad, adecuados al caso concreto de cada dependiente.  Se trabaja especialmente para conseguir más permisos laborales para hombres, para que se corresponsabilicen y "el cuidado no siga recayendo sobre las mujeres, obligándolas a renunciar a su vida profesional", explican.

Desde UNAF, recuerdan que, con el progresivo envejecimiento de la población, la demanda de cuidado será creciente, y por ello reclaman al Estado que se implique y responda "con servicios públicos que aseguren la atención de las personas dependientes más allá de su círculo familiar".