Un estudio liderado por el doctor Marcel Just, psicólogo experto en neurociencia de la Universidad Carnegie Mellon publicado en Nature Communications, apunta esperanzador para llegar en algún momento a prevenir los suicidios merced a la tecnología.

Para la investigación se estudió la actividad cerebral de 34 voluntarios, la mitad de ellos con pensamientos suicidas, cuando les exponían durante unos pocos segundos a palabras con una carga emotiva negativa o positiva y otras relacionadas con la muerte: "suicidio", "funeral", "apatía", "desesperanza"...

Los científicos descubrieron que seis palabras en concreto generaban patrones expecialmente diferenciados en todos los participantes.  Son: "crueldad", "muerte", "bueno (good)",  "despreocupado (carefree)", "bendición" y "alabanza (praise)".

Pese a que la muestra es pequeña, el éxito del programa informático que desarrollaron para buscar patrones fue alto, ya que predijo qué personas habían tenido pensamientos suicidas en un 94% de los casos.

El algoritmo no es perfecto y un test médico debería aspirar a serlo. Tampoco es barato, ya que requiere someterse a un escáner cerebral, pero supone un método de detección adicional que es posible seguir investigando y perfeccionando para prevenir el suicidio, algo complicado ya que la mayoría de los que acaban comentiéndolo esconden sus intenciones.  

Solo en Estados Unidos, país de origen del estudio, se suicidan más de 44.000 personas al año.