El Consejo de Administración de Freixenet ha decidido finalmente mantener la sede social de la compañía de cava en Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona) "por el cambio habido en los últimos días en la situación política y jurídica en Cataluña, en el sentido de afirmación del orden constitucional y estatutario democrático".

La empresa presidida por Josep Lluís Bonet —líder también de la Cámara de Comercio española— había dicho en las últimas semanas que lo mejor era trasladar la sede social fuera de Cataluña para preservar la seguridad jurídica, pero este mismo lunes, tras haberse producido la aplicación del artículo 155 y el cese del Govern, Bonet admitió que el escenario había cambiado.

El viernes, Bonet —uno de los empresarios que se ha mostrado más críticos en los últimos meses con la deriva soberanista  y sus consecuencias para la economía catalana— aseguraba que veía "difícil" que el consejo no adoptara la decisión de cambiar la sede social de la compañía a Madrid debido a la inseguridad jurídica y a la inestabilidad por la situación política en Cataluña. Finalmente, Freixenet se queda en la región.

"La recuperación de la normalidad económica, en Cataluña y en España, aconseja en este momento y en estas nuevas circunstancias no proceder al cambio de sede social, como corresponden a una empresa catalana, y, por tanto, española como es Freixenet", asegura el líder del cava en España.

Casi 2.000 empresas se han marchado

Este mismo martes, el Colegio de Registradores ha certificado que 62 empresas trasladaron ayer su sede social fuera de Cataluña y son ya 1.883 desde la celebración del referéndum del 1 de octubre.