Una gran parte de la comunidad científica asegura que muchos de los elementos místicos y con explicación divina que aparecen en la Biblia tienen una explicación en campos como la física, la meteorología ola astronomía.

Es el caso del libro de Josué en el Antiguo Testamento, que recoge una referencia poética a un fenómeno real: "Entonces Josué habló á Jehová el día que Jehová entregó al Amorrheo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los Israelitas: 'Sol, detente en Gabaón; Y tú, Luna, en el valle de Ajalón'. Y el sol se detuvo y la luna se paró hasta tanto que la gente se hubo vengado de sus enemigos".

Según expertos de la Universidad de Cambridge a través de un estudio que recoge el portal Livescience, estas palabras podrían referirse al eclipse más antiguo que se conoce.

Los astrónomos han comparado este pasaje fijando un eclipse de tipo anular -como el que tuvo lugar este año- el 30 de octubre del año 1.207 antes de Cristo.

Si esto fuera cierto y la Biblia hablase de estas fechas, se podrían determinar con exactitud otros hechos de la época como el reinado de Ramsés II, según el informe.