Paloma Navares (Burgos, 1947) es una de las pioneras de la videoinstalación en España. En sus 40 años de trayectoria ha realizado más de un centenar de exposiciones individuales y otra tantas colectivas. Su papel también es relevante como impulsora del arte feminista y desde la perspectiva de género que se desarrollarán a partir de la década de los noventa en España.

De hecho, a comienzos de esta década, Navares ya tenía un importante proyección en Europa y fue la primera artista española en ser incluida dentro y fuera de este continente en colectivas que giraban alrededor del género y el feminismo.

Su papel en pro de la videoinstalación no se queda atrás. En 1984 funda y dirige el Primer Festival de Vídeo de nuestro país en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, donde participan artistas tan relevantes como Wolf Vostell, Dan Graham, Peter Weibel, Eugenia Balcells y Concha Jerez.

Dos años después, la videoinstalación Circuito cerrado, circuito infinito (1985) forma parte de la exposición Procesos: Cultura y Nuevas Tecnologías con la que se inaugura el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y donde comparte protagonismo con trabajos de Bill Viola o Mari Jo Lafontaine. A finales de los años 90 se la reconoce ya como una figura clave de este género y comienza un ciclo de cinco años como magíster en la prestigiosa International Summer Academy of Fine Arts Salzburg, impartiendo cursos sobre instalaciones.

Con el objetivo de echar la vista atrás y repasar esta interesante trayectoria que ha abierto camino a tantos artistas posteriores, la sala Kubo-kutxa de San Sebastián presenta hasta el próximo 4 de febrero la exposición Paloma Navares. Iluminaciones (1977-2017) que celebra sus cuatro décadas como artista multimedia.

La lengua secreta de las mujeres

La muestra reúne una amplia variedad de medios (instalaciones, fotografía, vídeo, performance, escultura, dibujo, pintura...) y los más diversos materiales, predominando los traslúcidos que evocan esas 'iluminaciones' a las que hace referencia el título. El recorrido se divide en tres secciones que agrupan, a su vez, seis núcleos temáticos. La primera, De uso cotidiano. Gabinete Paloma Navares, reúne una selección de objetos que la artista ha creado en sus sucesivas series a lo largo de su trayectoria. Estos ofrecen a los espectadores un adelanto de lo que se desarrollará en la salas posteriores.

La segunda sección, se divide a su vez en Cyber, nacimiento y maternidad, donde se encuentra la instalación Luz del pasado (1994-97) que nos propone reflexionar sobre el nacimiento de los series humanos en un plano incondicionado; Del amor a las mujeres, que plantea una crítica abierta a los estereotipos en la representación de la mujer en la historia del arte; e In Memoriam, con la pieza Otros páramos, mundos de mujer (2004-2009), que se inspira en la lengua secreta de las mujeres en todas las culturas.

Por último, en la tercera sección la artista aborda dos temas incómodos y todavía tabú para la mayoria. En Resilencia se trata el suicidio y en Amnesia, sueño y locura, la fragilidad del ser humano que ha perdido la razón.