La directora de Troyanas, Carme Portaceli, considera que la vigencia de la obra de Eurípides es total, hasta el punto de que los gritos de las mujeres que protagonizan esta historia son también las voces de las mujeres que hoy sufren abusos.

"Cuanto más callamos, más se ampara al abusador, pero en cuanto tengan miedo porque sale a la luz, igual lo paramos", ha señalado la directora, en la presentación en el Teatro Español de Madrid de la obra, versión del clásico de Eurípides.

En Troyanas están las voces de las refugiadas, de las mujeres "que hoy siguen padeciendo ser consideradas un botín de guerra", las que no se conforman con la versión de la historia que dejan los ganadores y también de las que sufren abusos, y lo dicen.

La actriz Aitana Sánchez-Gijón, la reina Hécuba, comparte escenario con los niños Pablo Cordero y Alejandro López, y con las actrices Alba Flores, Maggie Civantos, Pepa López, Miriam Iscla y Gabriela Flores.

Y, como elemento "discordante", el único varón en escena, Ernesto Alterio en el papel de Taltibio, un hombre "condenado a no morir para que explique lo que pasó por toda la eternidad", un papel complicado de mantener en escena, apunta el argentino.

Alterio y Sánchez-Gijón coinciden en calificar de "arriesgada" la propuesta de Portaceli, "hecha desde lo esencial", apunta la actriz, un poco abstracta, no realista, conceptual y "muy corporal", según ambos.

Con una puesta en escena que favorece que "el texto salga diáfano y directo al corazón del espectador, porque es pura pulsión, acción e impulso", señala Portaceli, esta versión de Troyanas no es "solo un lamento", sino que aquí "hay una lucha por sobrevivir, por preferir morir a vivir sin dignidad".

El espectáculo, que fue estrenado este verano en el 63 Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, se "comprime y gana intimidad", según ha indicado Alba Flores, para el público del Teatro Español, que podrá ver la función desde el próximo viernes, 10 de noviembre, al 17 de diciembre.