El chico, de seis años, murió el pasado viernes  en Illinois. No pesaba siquiera ocho kilos, cuando el peso medio saludable de un niño de esa edad ronda los veinte. 

Las autoridades ha confirmado tras efectuar una autopsia que la causa de la muerte del niño fue una severa privación de comida y la detención de los padres del menor, ambos de 42 años, acusados de asesinato. El juez les ha impuesto una fianza de 500.000 dólares por cabeza que no han pagado, por lo que permanecen en prisión.

Según la policía, Michael y Georgena Roberts privaban a su hijo y a otro niño de siete años de alimento "como forma de castigo" por su comportamiento. Aseguran que eran plenamente conscientes del estado de malnutrición del niño, que acabó conduciéndole a la muerte.   

Esos castigos recurrentes de dejarle sin comer comenzaron en diciembre de 2015.

La pareja tenía a su cargo seis niños. El niño que ha muerto tenía tres hermanos y dos hermanastros, Michael era su padre biológico y Georgena su madrastra. Todos ellos están a cargo de los servicios sociales locales.

Vecinos que han hablado con medios locales han asegurado que se trataba de una familia que no se relacionaba con nadie. Uno en concreto comentó que no tenía ni idea de que había seis niños en la casa, "nunca los sacaban fuera a jugar".