El consumo de alcohol, incluso en cantidades moderadas, puede incrementar el riesgo de  desarrollar ciertos cánceres. Así lo ha hecho público la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) tras un trabajo de revisión de diferentes estudios que relacionan el consumo de alcohol y cáncer publicado este martes en el Journal of Clinical Oncology.

Según este trabajo, el 3,5% de todas las muertes por cáncer que se producen en Estados Unidos pueden ser atribuidas al consumo de alcohol, independientemente del tipo de bebida ingerido. De hecho, los investigadores sostienen que en 2012 el 5,5% de los nuevos cánceres detectados tenían esta causa. 

Los cánceres más vinculados al consumo de alcohol son el colorectal, el de pecho, esófago, cavidad oral y faringe, entre otros. 

Aunque es cierto que un consumo elevado favorece esta predisposición, el consumo moderado también incrementa el riesgo. Para revertir el riesgo y equipararlo al de un abstemio, un bebedor debería interrumpir el consumo de alcohol durante 20 años.

"La gente no suele asociar el beber cerveza, vino o licores con incrementar su riesgo de tener cáncer a lo largo de la vida, pero la conexión está firmemente establecida", ha asegurado el doctor Bruce Johnson, presidente la ASCO.

Los investigadores también sostienen que el alcohol además interfiere negativamente en los tratamientos contra el cáncer.

"La buena noticia es que, igual que la gente puede llevar protección solar para evitar el cáncer de piel, limitar el consumo de alcohol es otra cosa que también se puede hacer para limitar el riesgo general de desarrollar cáncer",  concluye la doctora Noelle Loconte, profesora de medicina en la Universidad de Wisconsin y una de las autoras de la publicación.  

Ya en marzo, otro estudio del American Institute for Cancer Research y la World Cancer Research Fund que tuvo en cuenta 12 millones de mujeres y 260.000 casos de cáncer aseguraba que simplemente una copa al día podía incrementar el riesgo de tener cáncer de mama.