Una de las cosas malas hacerse adulto (quizá es de las cosas buenas) es desarrollar un espíritu crítico que te hace cuestionártelo todo y que, en ocasiones, te impide creer en cosas tan especiales como la magia. Pero los niños no tienen ese problema y por eso ¿Qué se cuece, Olaf? es un programa de cámara oculta diferente.

Este nuevo espacio de Disney Channel (estreno este 12 de noviembre a las 14.30 h) utiliza a los padres como gancho para que pequeños de entre cinco y nueve años acaben en un stand de la película Frozen (donde el personaje de Olaf es el protagonista) instalado en un centro comercial.

Allí se les ofrece la posibilidad de preparar una receta tradicional de algún país con una cocinera "algo loca". Lo que no saben es que la cocinera es en realidad Inés la Maga y que el stand está lleno de cámaras ocultas y de micros.

"Y de repente faltan los huevos para la pasta carbonara. Así que le pido a los niños que los dibujen en un papel y luego ponemos en dibujo en una cacerola y mágicamente aparece el huevo", explica la propia Inés, que siendo como es "una cocinillas" se ha adaptado bien a este doble papel de maga y chef.

Inés la Maga es una profesional de la magia con mucha experiencia en la tele, las cámaras ocultas (con niños y adultos) y en el trato con niños, no en vano imparte un taller de magia en Madrid todos los fines de semana.

Y aún así se sigue sorprendiendo de las reacciones de los niños ante los hechos insólitos que pasan en su cocina. "Las reacciones son brutales, porque se van soltando y son ellos los que dicen '¿le ponemos sal?' y si no hay la producimos mágicamente". Y es que "los niños no tienen filtros, son puros, con su inocencia, explica Inés. "Ellos son libres y creativos, se sorprenden y realmente creen y viven en la magia y no tienen problema en intentar hacer ellos mismos es magia imposible que yo hago".

Y es que en la cocina de Olaf pasan cosas como crear ingredientes de la nada, aparecer flores en macetas vacías... y todo eso mientras se cocinan recetas tradicionales como espaguetis a la carbonara de Italia, daifukus japoneses, buche de Noel francés o roscón de Reyes.

Por la cocina de ¿Qué se cuece, Olaf? pasaron cada día seis niños, un total de 48 pequeños cuyas reacciones y naturalidad podrán verse en los 8 capítulos de once minutos de duración que se emitirán cada domingo.

"Uno de los niños, de unos siete años, al final del programa me pidió matrimonio por lo bien que se lo había pasado", cuenta divertida la maga, que también recuerda a un niño gallego al que preguntó si los huevos se rompían desde abajo o tirándolos desde arriba y que le respondió "no, mujer, eso no procede", con "esa seriedad y esa formalidad, mirándome como diciendo estás loca".

"Cuando saben que es una cámara oculta empiezan a saludar a sus padres, a sus amigos, a sus familiares, a sus profesores…", explica Inés, que después les enseña "cómo hemos hecho la cámara oculta, dónde están las cámaras y los micros y aprenden cómo se hace la tele".

"Muchos entran tímidos y luego no hay quien los saque del set de la cocina, quieren quedarse y hacer más recetas", explica.