"No esperen anuncios importantes". Así ha comenzado este viernes el negociador jefe europeo, Michel Barnier, la rueda de prensa de la sexta ronda de negociaciones sobre el brexit. Cinco meses después, Reino Unido y la UE siguen sin avanzar adecuadamente en los tres puntos clave que la primera fase del proceso debía concretar: qué pasará con los ciudadanos, cuánto dinero tiene que pagar Londres para irse y qué encaje tendrá Irlanda.

A estas alturas y tras quedar claro hace un mes la situación de "punto muerto", los británicos reclaman "flexibilidad y pragmatismo" a Bruselas, que les demanda a su vez "sinceridad". Pero ambas partes, conscientes de que el tiempo corre —en cuatro meses se cumplirá un año de la activación del artículo 50 del Tratado de Lisboa—, han optado por lanzarse sendos ultimátums en público y afianzar el mensaje de que no hay vuelta atrás.

Por una parte, la primera ministra Theresa May ha anunciado que el Proyecto de Ley sobre la Retirada de la UE que tramita el Parlamento británico incluirá "en blanco y negro" y "en la portada" el momento exacto de la salida, el 29 de marzo a las 23 horas GMT (medianoche en España). "Que nadie tenga duda de nuestra determinación o cuestione nuestro propósito. El brexit se está produciendo", ha aseverado.

Por otra parte, Barnier ha advertido de que la Unión espera del Reino Unido "aclaraciones" sobre varios puntos de la negociación en las próximas "dos semanas"; si estas no se producen, el Consejo Europeo (los líderes de los 27) que se celebrará los días 14 y 15 de diciembre no dará el visto bueno a entrar en la segunda fase de las conversaciones, es decir, a empezar a hablar de la futura relación entre ambas partes.

El calendario oficial previsto para el brexit contempla que en otoño de 2018 el acuerdo debería estar listo para su paso posterior por el Parlamento Europeo y su ejecución el 29 de marzo de 2019, fecha en la que el Reino Unido saldría de la UE. Para la primera fase de negociaciones había cinco rondas programadas; de momento, se ha celebrado una sexta y Bruselas "espera" que haya una séptima. La presión es máxima.

A parti de aquí, podrían darse varias situaciones:

  • Que haya acuerdo. Que se produzcan avances "suficientes" en las tres áreas clave de la primera fase, que el Consejo dé paso a la segunda y que todo siga con normalidad. Si es así, el 29 de marzo de 2019 se habrá consumado el brexit.
  • Que no haya acuerdo. Si llega ese día y no hay pacto, los tratados de la UE dejarán de aplicarse automáticamente al Reino Unido y se producirá una salida abrupta con consecuencias imprevisibles.
  • Prórroga. Según el artículo 50 del Tratado de la UE, las partes podrían acordar una extensión del plazo si las negociaciones se demoran; la fecha del 29 de marzo de 2019, por tanto, quedaría obsoleta.
  • Transición. Era la apuesta que May puso encima de la mesa en su discurso de Florencia. La primera ministra propuso un brexit a medias: con salida el 29 de marzo de 2019, sí, pero con un periodo de transición de dos años en el que el mercado único o el TJUE seguirían vigentes.
  • ¿Marcha atrás? Lo sugiere Lord Kerr, exembajador británico en la UE y uno de los responsables de redactar el artículo 50. Ha dicho que el Gobierno de May no debe "engañar" a los británicos al insistir en que el proceso del brexit es irreversible.

La sexta ronda de negociaciones

En esta última ronda, según Barnier, ha habido algunos progresos, pero no los deseados. En relación a los ciudadanos, la UE quiere más concreción sobre la reunificación familiar, los beneficios de la seguridad social y la jurisprudencia del Tribunal de Justicia Europeo. En cuanto a la factura del divorcio, ha dicho que es un elemento "imprescindible" para avanzar. Como en cualquier separación, ha dicho Barnier, hay que "liquidar cuentas".

Por su parte, el ministro británico para la salida de la UE, David Davis, descartó la creación de una nueva frontera dentro del Reino Unido, tras la propuesta de la Unión de que Irlanda del Norte permanezca dentro del mercado único y la unión aduanera para mantener abierta su frontera con la vecina República de Irlanda. 

Un documento comunitario divulgado este viernes por la cadena pública de la República de Irlanda (RTE) y elaborado por el grupo de trabajo de Barnier indica que para evitar una barrera física estricta el Reino Unido debe permanecer en el mercado único y la unión aduanera o, en su defecto, que sea Irlanda del Norte la que siga dentro de estos espacios económicos.