La ANC y Òmnium ha convocado este sábado a las 17 horas una nueva manifestación con el objetivo de que el soberanismo vuelva a salir a la calle para reivindicar la libertad de los consellers cesados y de los presidentes de las dos entidades, Jordi Cuixart y Jordi Sànchez, encarcelados.

La cabecera se situará en la calle Marina de Barcelona a la altura de la calle Pujades y avanzará unos 500 metros hasta a la avenida Icària, donde habrá un escenario para escuchar varios parlamentos y actuaciones musicales.

Como nota destacada, la marcha tendrá una "cabecera de honor" con los familiares de los encarcelados, todos en prisión sin fianza dictada por la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela.

El vicepresidente de Òmnium, Marcel Mauri, defendió este jueves que "ningún sistema que se considere democrático puede tener presos políticos en sus cárceles", por lo que concluyó que la manifestación del sábado no interpela solo a los independentistas, sino a todos aquellos que se consideren demócratas.

Hay un sentimiento muy general de tristeza e indignación por la situación de los presos políticosEl vicepresidente de la ANC, Agustí Alcoberro, incidió en la complejidad de organizar la marcha, ya que ha recordado que las movilizaciones de la Diada se organizan en tres o cuatro meses, mientras que la de este sábado se ha hecho en diez días y fue anunciada tras conocerse la semana pasada la entrada en prisión de ocho miembros del Govern cesado.

"Vemos que nuestra gente está muy movilizada. Estamos convencidos de que hay un sentimiento muy general de tristeza e indignación por la situación de los presos políticos", ha concluido Alcoberro, que ha aseguró que ya hay contratados 574 autocares para trasladar gente a Barcelona.

Se espera la presencia de representantes de partidos como ERC, el PDeCAT, la CUP, Demócrates y MES, que coincidirán en plena confección de las candidaturas para las elecciones del 21 de diciembre.

Se trata de la sexta movilización del soberanismo desde que en la Diada del 11 de septiembre se abrieran los dos meses más intensos del proceso independentista catalán, que han incluido la celebración del referéndum, la declaración de la República y la aplicación del artículo 155.

Desde el inicio del curso político tras el verano, ha habido la concentración de la Diada -11 de septiembre-; dos 'paros generales' -3 de octubre y 8 de noviembre; una protesta contra la detención de los altos cargos del Govern relacionados con el referéndum -20 de septiembre-, y dos concentraciones previas para reclamar la libertad Sànchez y Cuixart -17 y 21 de octubre-.

Puigdemont, desde Bruselas

El presidente de la Generalitat cesado, Carles Puigdemont, ha llamado este viernes a los ciudadanos a participar en la manifestación soberanista y ha advertido de que "no habrá rejas ni exilios que puedan disuadir" a los catalanes de decidir libremente su futuro.

Queremos a toda la gente que está en prisión, y a los que estamos fuera, en casa y en libertadEn un mensaje institucional que ha lanzado desde Bruselas, ha dicho que lo único que quieren es algo permitido en la mayoría de pueblos demócratas del mundo: decidir con urnas: "Ni violencia, ni represión, ni fiscales, ni jueces, ni gobiernos autoritarios ni gobiernos impuestos, sino a través de las urnas".

Puigdemont ha defendido que la manifestación debe expresar un clamor unitario y claro por su libertad y por la democracia: "Queremos a toda la gente que está en prisión, y a los que estamos fuera, en casa y en libertad".

Ha pedido a los ciudadanos que no se dejen atemorizar por los que quieren recortar libertades y vejar y humillar las instituciones catalanas, y ha asegurado que los miembros del Govern cesado que están en la cárcel o en Bruselas los necesitan "muy activos" y sentirán su clamor.

En una entrevista en Sky News, Puigdemont ha asegurado que los independentistas catalanes merecen "respeto" y "ser escuchados", y ha criticado a las autoridades de la Unión Europea por no reconocer "la realidad" de Cataluña.

Puigdemont ha insistido en que "el problema es que la UE no reconoce la realidad".

"Ser tratado como un criminal, como un traficante de drogas, un pedófilo, como un asesino en serie, creo que es un abuso. Esto no es política, es utilizar los juzgados para hacer política", ha afirmado sobre la acusación contra él por rebelión, sedición y malversación, en relación con el proceso secesionista.