Tres periodistas de la cadena británica BBC fueron retenidos y atacados el pasado lunes cuando trataban de llegar a la ciudad libia de Zauiya, según informa el propio medio.

En Zauiya, a 50 kilómetros de Trípoli, las fuerzas leales a Muamar el Gadafi tratan de recuperar el control de la ciudad, actualmente en manos de los rebeldes.

Los tres periodistas de la BBC mostraron sus identificaciones cuando recibieron el alto por parte de las autoridades libias en un control de carretera, debido al bloqueo informativo existente el país.

Me aplicó el cañón al cuello y apretó dos veces el gatillo Fueron detenidos en un cuartel militar de la capital durante más de 21 horas durante las cuales fueron víctimas de patadas, puñetazos, culatazos e incluso de una simulación de ejecución. Además, fueron encapuchados, maniatados y se les vendaron los ojos.

"Vi a un tipo vestido de civil con una metralleta, que acercó al cuello de cada uno de nosotros. En determinado momento me gritó, se acercó a mí, me aplicó el cañón al cuello y apretó dos veces el gatillo. Las balas silbaron a mi lado. Y los soldados se echaron entonces a reír", relató Chris Cobb-Smith, el único periodista británico de los tres.

Acusados de espionaje

El segundo miembro del equipo, Feras Killani, corresponsal de origen palestino, fue golpeado repetidamente y acusado por sus captores de ser un espía, y le dijeron que no les gustaba lo que contaba en sus informaciones sobre el levantamiento popular contra el coronel Gadafi.

El cámara Goktay Koraltan, de origen turco, ha confesado que los tres estaban convencidos de que los iban a matar.

Los rostros y cuerpos presentaban signos claros de torturas El equipo de la BBC aseguran haber sido testigo de torturas a otros detenidos, muchos de ellos de Zauiya, durante el tiempo en que los tres estuvieron detenidos.

"Era horrible. A la mayoría (de los otros detenidos) los encapuchaban y los maniataban con fuerza. Tenían manos hinchadas y costillas rotas. Gritaban de dolor", ha indico Koraltan.

Según Killani, "los rostros y cuerpos (de los detenidos) presentaban signos claros de torturas. Yo pasé al menos seis horas ayudándoles a beber, dormir, orinar y moverse de un lado a otro".

Los tres periodistas fueron puestos en libertad tras 21 horas de cautiverio y han podido abandonar el país.

La cadena condena los hechos

La BBC ha condenado duramente en un comunicado el maltrato al que sometieron fuerzas de seguridad libias a sus tres periodistas y afirma que la seguridad de sus empleados es "de la máxima preocupación, sobre todo cuando trabajan en circunstancias tan difíciles".

"Es esencial que se permita a los periodistas de la BBC o de cualquier organización periodística informar sobre la situación en Libia sin temor a ataques", asegura la emisora, que insiste en que "pese a esos ataques, la BBC seguirá cubriendo el desarrollo de los acontecimientos" en el país norteafricano.