Sra. ministra en funciones.

Mis más sinceras felicitaciones por los muchos buenos datos anunciados ayer por su departamento: la contratación sube; el paro baja; el número de cotizantes a la Seguridad Social crece; la ratio afiliados/pensionistas aguanta; el maltrato a los parados no mejora, pero tampoco empeora...

Mis condolencias y mi preocupación por algunos malos datos escondidos entre los buenos: la inmensa mayoría de los nuevos contratos que se firman son temporales, y de ellos muchísimos a tiempo parcial... Y tan baratos, tan livianos, tan mal pagados, que poco aportan a la calidad de vida de los que los suscriben, poquísimo empuje a la rueda de nuestra sociedad de consumo y poco o nada a la caja común de la que se nutren nuestras pensiones...

Y mi reprimenda, desconsiderada con sus administrados señora ministra en funciones, por la forma en que el pasado viernes metió usted mano a la hucha de las pensiones. Le entró usted a saco y se llevó 8.700 millones no solo con nocturnidad (pasadas los ocho de la tarde de un viernes), estivalidad (el 1 de julio, poco después de empezar la primera gran operación salida del verano) y alevosía (a traición, de tapadillo, para que no se notara que sus políticas y las del Gobierno Rajoy no crean empleo de calidad suficiente como para equilibrar las arcas públicas) sino que además lo hizo saltándose a la torera la ley que lo regula.

Dice la ley, ministra, que para hacer lo que usted hizo necesitaba autorización previa del Consejo de Ministros, y sabe usted como yo que no la tenía. ¡Nos está saliendo usted una peligrosa antisistema!