Querido Albert, aquí un autónomo como tus padres. Qué injusto que no le hayan puesto tu apellido a nuestra nueva ley, con lo que te la has currado. Ana Oramas saltó con que el tema llevaba años trabajándose en el Congreso, pero ahí nadie se lo había llevado por lo personal hasta conseguir ordenar la situación de más de tres millones de entrepreneurs (se pronuncia «búscate la vida que no te va a contratar ni el Tato»).

Has desmontado los prejuicios de los que decían que cargabas a la derecha con el giro social que le has pegado a la ley; cuotas reducidas por maternidad, facilidades para el cuidado de dependientes y hasta pensionistas que podrán seguir siendo autónomos. De esto último, también te digo que, para cuando llegue a la tercera edad, me da que lo que me va a apetecer es rascarme el ombligo y disfrutar de todas esas cosas que, por ser autónomo, no me da tiempo a hacer los fines de semana. Somos farmacias de guardia, que no está la cosa para echar el cierre el domingo e ir al cine.

Con la pensión que te queda siendo trabajador por cuenta propia igual luego hay que sacarse un extra

En cualquier caso, bien visto, que con la pensión que te queda siendo trabajador por cuenta propia igual luego hay que sacarse un extra. Lo sé porque yo también soy hijo de autónoma, de las que tuvieron que adelantar el IVA de facturas no pagadas y soltar la pasta de una cuota alta para asegurarse una pensión baja (en eso he salido clavadito a ella). Menos mal que tiene a mi padre, trabajador por cuenta ajena con sus pagas extras, días festivos, vacaciones pagadas y paro. Eso sí, más tranquilo que mi madre voy a estar con lo de poder deducirme la luz y el agua, y mejor me iría si aún estuviera a tiempo de pillar esa tarifa plana para novatos que ahora se estira un año. Igual hasta tenía piso comprado con eso de poder pagar sólo por los días trabajados y no el menú completo con postre y café.

Ahora que lo pienso… ¡Esta ley viene fenomenal para empezar a ser autónomo! Normal, si es que algunas empresas están encantadas con ese tipo de contrato y ya es el único que  ofrecen. En ocasiones, se les pasa incluir la cláusula de que, de lo de trabajar en casa, ni hablar del peluquín; tienes que llegar a tu hora a una oficina en la que supuestamente no estás, comer de tupper y esperar a que suene la campana de salida.

Creo que de este tema no dice nada tu ley, Albert. Míralo a ver, no vaya a ser que ahora lo tengan más fácil los que tiran de falsos autónomos.

Abrazos.

Carlos G. Miranda