Las digestiones son pesadas en Cataluña. Hace tres años de la consulta del 9-N de 2014 y poco más de dos años de la candidatura de Junts pel Sí que como su nombre indica unía a dos partidos ideológicamente antagónicos (la derecha de CDC y la izquierda de ERC) con entidades sociales también diversas, pero todos con un objetivo común: el 'sí' a la independencia de Cataluña aunque sin definir cómo alcanzarla.

Los desacuerdos han fulminado la posibilidad de reeditar JxSíFue la candidatura ganadora de las elecciones del 27-S de 2015 pero el resultado no fue el esperado ya que aspiraban a conseguir la mayoría absoluta en el Parlament (68 diputados) y quedaron suficientemente lejos (62) como para depender excesivamente de los 10 diputados de la CUP. El resultado han sido dos años muy complicados de Govern de JxSí y de acuerdos parlamentarios con la CUP que han fulminado la posibilidad de reeditar JxSí.

Y resulta que años antes, en 2003, los entonces nacionalistas de CDC y ahora independentistas del PDeCAT se mofaban del tripartito de izquierdas que presidió Pasqual Maragall al que se encargaron de desprestigiar bajo el nombre del Dragon Khan, comparándolo con la atracción estrella de Port Aventura por sus subidas y bajadas de vértigo.

Quién les iba a decir que unos años más tarde iban a superar aquellos altibajos y a protagonizar las caídas más altas y rápidas de la historia política catalana de los últimos tiempos, como la montaña rusa Shambala.