Siempre se resalta lo penoso que supone tener que retratarse cada año con la Hacienda pública. Ciertamente es un trámite tedioso y, en este sentido, sí lo considero penoso. Pero no necesariamente debe serlo para el bolsillo de los contribuyentes. Es más, para muchos se convierte en un incentivo económico, aunque con grados. Algunos, los menos,  pueden pagarse las vacaciones con lo que cada año les devuelve el fisco; para otros, los más, no pasa de un aguinaldo. Pero en cualquier caso, se trata de un dinero que les pertenece y que adelantaron a Hacienda el año anterior.

Con las cifras de la Agencia Tributaria, el pasado año presentaron la declaración 19,55 millones de ciudadanos, superior a 2015, cuando se retrataron 19,41 millones. De esos 19,55 millones, tan solo 4,14 millones tuvieron que ingresar más dinero al fisco, en conjunto 7.919 millones de euros, lo que arroja una media de 1.908 euros por cada persona a la que la declaración les salió ‘negativa’. Por el contrario, 14,62 millones solicitaron devolución con un coste global para las arcas públicas de 10.850 millones de euros. Es decir, con una media de devolución de 752 euros para cada uno. Pero ya se sabe: cuando de media se come un pollo a la semana, hay quien se come dos y quien no se come ninguno.

Chascarrillos aparte, es recomendable que aquellas personas con ingresos menores que no tienen obligación de presentar la declaración, la hagan. Posiblemente les salga a devolver, y si no se reclama ese dinero, se pierde. Incluidos los jóvenes con trabajillos esporádicos de escaso montante. Quizá puedan pillar cachito.

Una última reflexión. Mucha gente simplifica su obligación con Hacienda con la frase de "este año me sale a devolver" o "a ingresar". Me sorprende, pues siempre sale a ingresar. Con la declaración de la renta nos limitamos a ajustar si hemos pagado de más o de menos. Pero todos los contribuyentes que presentan su declaración, sin excepción, ya han contribuido al fisco. Ya saben: "Pagar para poder exigir servicios". Cosa distinta es si han pagado lo que realmente les corresponde o han escamoteado parte. Aunque ese es otro cantar y se conoce como fraude.