Fátima Báñez nos ha tranquilizado: el Fondo de Reserva, trabajosamente ahorrado  desde 2000 a 2011, no era más que un recurso “temporal”. Oído cocina a los que roban bancos o piden prestado. De paso,  nos ha aclarado que entre sus planes está en que los pensionistas compatibilicen el 100% de la pensión y el trabajo.

España es sin duda el país del mundo dónde la incompatibilidad entre cobrar una pensión y trabajar es más dura

España es sin duda el país del mundo dónde la incompatibilidad entre cobrar una pensión y trabajar es más dura. Probablemente tenga algo que ver con la fruslería de ser el país de la Unión Europea con paro juvenil  más alto (superior al 50%), y con que siempre sindicatos y  partidos de izquierda han pensado que el trabajo de los jubilados sólo existía en los países con pensiones de miseria, que obligaban a competir por un trabajo a un joven sin nada y a un jubilado con una pensión exigua.

El problema no es solo que entre los planes de Rajoy esté convertirnos en una de esas sociedades en las que los jubilados venden arenques por la calle, sino que además a partir de los sesenta y cinco años el trabajo de los jubilados no cotiza a la Seguridad Social, con lo que no iba a suponer más ingresos, sino los mismos, o probablemente menos, si descontamos las presumibles cotizaciones de los nuevos afiliados que los sustituirían.

Es decir, que con esta nueva ocurrencia de la Ministra no está pensando solo en animar a los jóvenes a salir huyendo, sino en dejar las pensiones a un nivel tan reducido que convierta lo voluntario en imprescindible.

Cuando se han compatibilizado pensiones y trabajo, los únicos  interesados han sido personas con altos salarios o con tiendas. A los trabajadores de andamios, industrias,  hostelería… no les interesa. Por favor, que cambien a Báñez y que se dedique a hacer reír en otro sitio.