Fútbol

Pepe confiesa que durmió con su madre hasta los 17 años: "A mi padre no le gustaba mucho"

  • El futbolista del Oporto ha realizado confesiones personales muy inesperadas en una entrevista a un medio de su país.

Pepe, jugador del Oporto
FC Porto

Képler Laverán Lima Ferreira, más conocido como Pepe, se encuentra en un momento personal muy bueno tras su regreso al Oporto. El que fuera central del Real Madrid así lo confiesa en una entrevista muy personal que ha concedido a 'Tribuna Expresso', un medio portugués, en la que deja confesiones muy peculiares.

Una de ellas se refiere a su infancia y adolescencia. Aunque su fama de jugador rudo en el campo le acompañará para siempre, señala que fue un niño al que protegieron muchísimo las mujeres de su familia. "Soy el único hijo varón de la familia, tengo tres hermanas (dos mayores y una menor que yo), por lo que estaba muy, muy mimado. Fíjate, hasta que llegué a Portugal, a los 17 años, dormía con mi madre...", destaca el luso de origen brasileño.

Esta costumbre, un tanto chocante, provocó que no todos los tomaran bien entre los suyos. "Yo ya era grande, así que a mi padre no le gustaba mucho que durmiera con ellos", relata, aunque siempre tuvo una relación especial con su madre. "El otro día estaba hablando con mi mamá y me decía que me gustaba mucho pasar mi mano por su cabello, acariciarlo, y le dije que tal vez ya sabía que sería demasiado tiempo lejos de ella", explica.

El talento oculto de Pepe: la magia

Una de las capacidades menos conocidas de Pepe es su pasión por los juegos de manos y la magia. En los vestuarios donde ha estado nunca lo ha compartido con sus compañeros, sino que lo deja para los suyos. "Sólo con mis hijas, con monedas o cartas. Me da vergüenza. Esto se queda en casa", relata.

A sus 37 años, Pepe es consciente de que debe cuidar su estado físico mucho más que antes. "Todos los días me despierto para entrenar y trato de hacerlo de la mejor manera posible. Entreno de forma intensa, lo más cerca posible de la realidad de un partido, y creo que esa es mi clave. Obviamente, tener 25 no es tener 35 o, en mi caso, 37. A los 25 tenemos tanta energía que acabamos sin saber utilizarla; yo, a los 37 años, puedo utilizar mejor esta energía en el campo", confiesa.

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