Fernando Alonso no pudo despedirse de Monza, uno de sus circuitos predilectos y que mejores recuerdos le trae, como le hubiera gustado. El piloto español abandonó en la vuelta 10 del GP de Italia, cuando el motor de su McLaren dijo 'basta' y le obligó a entrar en boxes para dejarlo aparcado. El asturiano sólo podía decir "¡qué pena, el mismo problema!".

El cuarto abandono de la temporada para Alonso (después de Mónaco, Canadá y Bélgica, además de los de Francia y Alemania en los que completó más del 90% de la carrera) llega en un momento clave para el asturiano. Esta misma semana va a participar en unos test en Barber (Alabama) con un Andretti de la IndyCar, después del cual decidirá qué va a hacer en 2019.

No obstante, no era la despedida que esperaba de Monza, un circuito donde aún le recordaban sus años en Ferrari y donde le vitorearon los tifosi, pese a abandonar. Fue el amargo colofón a un fin de semana nefasto para el equipo de Woking, en el que nada les funcionó como tenían previsto y en el que el MCL33 mostró todas sus carencias, especialmente de velocidad.

Tras la carrera, el asturiano mostraba su decepción. "Parece que fallaba algo eléctrico en las curvas 7 y 8, iba a tirones y al final se paró el motor", explicó sobre lo ocurrido. "Hemos tenido bastante mala suerte. En Spa nos embistieron y aquí hemos tenido un problema con el coche desde las primeras vueltas. Eran dos circuitos en los que no sabíamos si penalizar cambiando el motor, salir últimos y esperar ser poco competitivos, pero fuimos mejor de lo esperado y estábamos ya en los puntos en la vuelta 5 o 6", recordó el asturiano, que piensa ya en Singapur.

"Tendremos que cambiar motor en las siguientes carreras, así que aparte de estos dos ceros, vienen más", advirtió.