Edinson Cavani lo ha dejado todo. El delantero uruguayo ha marcado, ha corrido, ha defendido y ha mordido como si Uruguay fuese a levantar la Copa del Mundo sobre el césped de Sochi.

La primera que ha tocado, una obra de arte. Cambio de juego para Suárez, centro de éste y remate del primero con la parte frontal de la cara un misil teledirigido enviado por el delantero del Barcelona. Sin miedos. Cavani había leído perfectamente la jugada y anotaba el primero de Uruguay. Protagonista en las dos áreas el delantero del PSG ha querido llevarse los focos. Y vaya si se los llevó. Si esperanzador para los ‘charrúas’ es verle en plan matador, más lo es cuando baja a defender. Y eso hizo en la primera parte. Incansable. Una pesadilla para los centrocampistas de Portugal, que si no encontraban un pase claro es porque el 21 les soplaba en la nuca.

Con 47 goles en 61 partidos esta temporada, de los que 40 en 48 los hizo en el PSG y los otros 7 en 13 partidos con Uruguay, el mejor Cavani llegaba a Rusia. Y este sábado, hasta tener que ser sustituido por Stuani tras romperse, había metido a su equipo en octavos. Lo hizo porque antes de irse del campo había puesto a su equipo por delante. Una vez más. Justo antes había empatado Portugal con gol de Pepe a la salida de un córner, pero cuando mejor estaba la selección de Fernando Santos volvió el ‘matador’ para demostrar que se encuentra en el momento más superlativo de su carrera.

De nuevo, combinación con Luis Suarez y definición, desde el pico del área, al palo más alejado de Rui Patricio. Golazo, 2-1 en el luminoso y el camino a cuartos asfaltado. Puso las cosas en orden antes de irse, antes de romperse. No podía más. Lo había dejado todo en el campo un Cavani que ha sido el héroe que esperaba y necesitaba Uruguay.