Francia es campeona del Mundo. El cuadro galo bordará la segunda estrella en su camiseta, después de haber derrotado con suficiencia a Croacia en la final de la Copa del Mundo disputada en Rusia. El equipo entrenado por Didier Deschamps ha dominado con puño de hierro el torneo, siendo líder de su grupo y sin necesidad de una sola prórroga en las eliminatorias. Espíritu colectivo y varios nombres a gran nivel han sido la explicación de este rotundo éxito. Estas han sido las claves:

La explosión definitiva de Mbappé: El delantero del PSG ha sido el gran nombre propio del torneo, sobre todo por espectacularidad. Dejó una actuación absolutamente legendaria frente a Argentina, y a partir de ahí varias jugadas decisivas, incluyendo un tanto en la gran final. Con 19 años, su actuación le sitúa ya en la historia del fútbol mundial.

Antoine Griezmann: El director de los ataques de Francia. A todo el músculo y la velocidad que Deschamps ha puesto sobre el terreno de juego, había que sumar un cerebro, y el jugador del Atlético de Madrid ha sido clave. Además, ha sido decisivo a la hora de abrir el marcador en octavos de final, marcando el 1-0, en cuartos, asistiendo a Varane, en semifinales, asistiendo a Umtiti, y en la final, en la falta que marcó en propia puerta Mandzukic.

Kanté y Pogba en medio campo: El doble pivote de Francia ha rendido a un gran nivel. En el caso del centrocampista del Chelsea, por su espectacular capacidad de recuperación, mientras que el del Manchester United ha ido encontrando su espacio con balón, hasta acabar sumando tanto para lanzar a Mbappé como para finalizar acciones, anotando un gol clave en la final.

Varane y Umiti, una roca: Los centrales de Real Madrid y Barcelona han sido decisivos en el gran éxito del cuadro galo. Han estado inconmensurables tanto en la defensa del área como en situaciones de campo abierto, y por si fuera poco han marcado goles decisivos en las eliminatorias. Doctorándose como dos de los mejores zagueros del mundo.

Espíritu colectivo: Francia se ha atrincherado bien en campo propio, y en líneas generales ha sido muy difícil colar la pelota entre las espesas líneas del equipo entrenado por Didier Deschamps. Su fútbol no ha enamorado como ha ocurrido con los dos últimos campeones, pero no cabe duda de que su capacidad de trabajo en grupo ha sido uno de los grandes argumentos a la hora de analizar este éxito rotundo.