El delantero del Atlético de Madrid Ángel Correa ha concedido una entrevista en las que habla de su vida, dentro y fuera de los terreno de juego.

En declaraciones a El Enganche argentino, asegura que "estaba acá con mi representante para hacerme la revisación médica y ya firmar el contrato con el Atlético, pero los médicos notaron que había algo raro y me dijeron que me tenía que operar del corazón. En lo primero que pensé en ese momento fue que no quería porque quería jugar la semifinal de la Libertadores con San Lorenzo. Es que nos había costado tanto llegar ahí que me hacía mucha ilusión jugarla. Pero después en frío decidimos que lo mejor era operarme, porque era chico y la recuperación iba a ser buena y así fue. Pero me dolió mucho no haber jugado la semi y la final con San Lorenzo".

El delantero explica lo que ocurrió en ese momento y la pequeña mentira de los médicos para que pasara por el quirófano. "Lo primero que pregunté cuando me lo dijeron [que necesitaba operarse] era si podía seguir jugando al fútbol. Los médicos me dijeron que todo iba a ir bien y que no había riesgo de no volver a jugar. Pero me habían mentido, para que me operaran. Luego me confesaron, después de la operación, me lo dijeron. Por suerte todo salió bien".

También habla de su faceta más personal e íntima, como la pérdida de seres queridos. "En lo personal, para mí el fútbol siempre un faro de alegría. Desde los 10 años, cuando perdí a mi papá se convirtió en algo que me sacaba de todo lo que me hacía mal. Después perdí a dos hermanos y el fútbol es lo que me hace olvidar de eso. Cada vez que entro a la cancha a jugar me olvido de las pérdidas que tuve y lo único que quiero es divertirme con mis compañeros en el Atleti o con amigos en Rosario".