Ser un hijo de un gran campeón de cualquier deporte no siempre es una bendición. Pueden atestiguarlo hombres como Gelete Nieto, Javier Ballesteros, Carlos Sainz o Jordi Cruyff, por citar solo algunos: la presión de igualar o, al menos, acercarse a los éxitos de su progenitor pueden dar al traste con prometedoras carreras deportivas simplemente por no cumplir las expectativas.

Mick Schumacher está ahora mismo en esa situación. Pocos pilotos, por no decir ninguno, atraen más focos mediáticos cada fin de semana en el que se disputa la F3 Europea, campeonato en el que está enrolado y en el que ya empieza a brillar con luz propia. Desde que debutara en 2015 en los monoplazas, ya sin el apellido materno, poco a poco ha ido escalando posiciones hasta colocarse por méritos propios en la lista de grandes candidatos a llegar a la Fórmula 1 a medio plazo.

Que el joven Mick acabará en el Gran Circo pocos lo dudan. Mercedes le tiene atado para el futuro, y tutela su carrera de cerca. En la F3 Europea está en condiciones de dar la campanada: este mismo fin de semana, ni más ni menos que en Nürburgring, conquistó las tres victorias del fin de semana y está más cerca que nunca del líder de la categoría, Dan Ticktum, a sólo tres puntos. Con el presente, quedan dos fines de semana más, con tres carreras cada uno. Queda mucho por delante, y el hijo del 'kaiser' es un firme candidato.

Para añadirle más mística al asunto, y aprovechando que se disputaba también el DTM en el 'infierno verde', los responsables de Mercedes le dieron a Mick la oportunidad de rodar con el Mercedes AMG-DTM. Con los consejos de Pascal Wehrlein, el joven Mick dio unas vueltas de exhibición, para alegría de los más veteranos que vieron cómo el apellido Schumacher (aquí corrieron tanto Michael como Ralf, su hermano) volvía a lucir en un coche del prestigioso campeonato alemán de turismos.

El futuro de Schumacher está irremediablemente encaminado hacia la Fórmula 1. Los últimos rumores apuntan a que tiene ofertas para dar el salto a la F2, antesala directa del Gran Circo, pero también en el propio DTM, donde Mercedes cuenta con grandes intereses.

Tanto la escuadra de la estrella como la propia familia Schumacher no tienen prisa para que Mick dé el salto, algo que la afición está deseando. Y teniendo en cuenta que todos los contratos de la Fórmula 1 acaban en 2020, coincidiendo con el fin del Acuerdo de la Concordia, el apellido Schumacher va a volver a sonar mucho en los próximos meses.