Dos semanas después de su eliminación, la Selección española puede presumir de no haberse ido de vacío del Mundial de Rusia 2018. Concluido el campeonato, la FIFA ha hecho oficiales los premios del torneo, y ha distinguido a España en el apartado de juego limpio. Un premio no ya amargo sino intrascendente después del fiasco.

España sólo vio dos tarjetas amarillas en cuatro partidos: Sergio Busquets en el estreno contra Portugal y Gerard Piqué en octavos de final ante Rusia, amonestado por la mano que dio origen al penalti del empate (1-1). La Selección cayó en ese partido, correspondiente a los octavos de final.