El videoarbitraje (VAR) ha ido de más a menos en el Mundial de Rusia 2018. Tras su gran protagonismo en la fase de grupos, había desaparecido casi del todo en las eliminatorias hasta su repentina reaparición en la final. Antes, tan sólo se había dejado ver en octavos de final para evitar un penalti señalado a favor de Suecia en los últimos minutos del duelo ante Suiza, una decisión que además no cambió nada pues los suecos ya ganaban y se acabaron llevando el partido (1-0).

La ayuda tecnológica a los árbitros ha permitido atajar a tiempo algunos errores, como se vio en estos partidos:

  • Francia - Australia (2-1). Pasará a la historia como la primera intervención del VAR en un partido en la historia de la Copa del Mundo. A los 57 minutos, Ridson derribó a Griezmann en el área, una acción que no sólo pasó desapercibida para el uruguayo Andrés Cunha, sino que ni siquiera fue protestada por los jugadores franceses. Al chequeo del VAR, sin embargo, no se le escapó la zancadilla.
  • Dinamarca - Australia (1-1). El español Mateu Lahoz, con la ayuda de la pantalla, señaló un penalti que fue transformado por Jedinek. Sin el VAR, Dinamarca habría sido campeona de grupo y habría enviado a Francia al otro lado del cuadro, asumiendo siempre que el partido entre ambas hubiese acabado igualmente en empate (el único 0-0 del torneo).
  • Suecia - Corea del Sur (1-0). Suecia no habría podido ser la campeona del grupo más sorprendente de este Mundial sin ganar a Corea del Sur, gracias a un penalti sobre Claesson en el minuto 62 que el salvadoreño Joel Aguilar señaló a tiempo. De no haberlo hecho, México habría sido primera de grupo.
  • Corea del Sur - Alemania (2-0). Alemania necesitaba un gol para meterse en octavos. El partido tocaba a su fin y arriesgó para lanzarse al ataque. Corea del Sur lo aprovechó y Kim Young-Gwon marcó en un rechace tras el saque de un córner, pero el estadounidense Mark Geiger lo anuló por fuera de juego. La repetición descubrió que el pase de gol no procedía de ningún coreano sino de Toni Kroos, lo que por tanto habilitaba al delantero. Con el 1-0, Alemania se volvó aún más, incluido su portero, Neuer, y le cayó el segundo.
  • Brasil - Costa Rica (2-0). Con 0-0, en el minuto 78 el neerlandés Bjorn Kuipers pitó un penalti por levísimo contacto entre Duarte y Neymar. La revisión dejó en evidencia al delantero brasileño y Brasil tuvo que pisar el acelerador para sacar el partido adelante, cosa que consiguió en los últimos minutos con goles de Coutinho (91) y el propio Neymar (97). Lo que el VAR evitó en este caso fueron que los titulares de prensa hablaran de una victoria injusta de Brasil.
  • España - Marruecos (2-2) y Portugal - Irán (1-1). En Kaliningrado, escenario del España-Marruecos, el VAR concedió un gol de Iago Aspas en los instantes finales, que el asistente había anulado por fuera de juego. La línea trazada dejó claro que el delantero español estaba en posición legal al marcar el 2-2. Al mismo tiempo, en Saransk, Irán igualó ante Portugal gracias a un penalti por mano de Cedric. Esta decisión, junto al gol de Aspas, hizo posible que España pasara como primera de grupo y dio vida a Irán hasta el último minuto. Quizá este partido fue el que contó con mayor protagonismo del VAR, que había intervenido otras dos veces antes: para señalar un penalti que falló Cristiano Ronaldo y para revisar una posible conducta violenta del propio delantero portugués, susceptible de ser tarjeta roja. El paraguayo Enrique Cáceres lo dejó en amarilla.
  • Francia - Croacia (4-2). El argentino Pitana tuvo que revisar a fondo las imágenes, pero acabó pitando penalti a favor de Francia por una mano de Perisic, el jugador que minutos antes había empatado el partido. Ha sido la primera actuación del VAR en una final del Mundial, y muy posiblemente no será la última.