El uso del videoarbitraje (VAR) ha sido uno de los hitos del Mundial de Rusia 2018, que pasará a la historia del fútbol como lo hizo el de México 70 por ser la edición que incorporó las tarjetas y las sustituciones.

“Nadie puede imaginarse un Mundial sin VAR”, dijo este viernes el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que ofreció varios datos referidos a 62 partidos jugados en Rusia, todos salvo la final y el encuentro por el tercer puesto.  El tiempo medio de las intervenciones, quizá el aspecto más criticado por los escépticos, ha sido de 80 segundos.

En total, durante el torneo, el VAR chequeó 440 acciones, de las que sólo 19 llegaron a convertirse en un aviso al árbitro del partido. De esas, 16 fueron decisiones correctas según Infantino. "Las 16 decisiones que se cambiaron pasaron de 16 decisiones erróneas a 16 decisiones correctas", puso como ejemplo. Le faltó añadir, por motivos obvios, la mano del croata Perisic que dio pie al 2-1 en la final ante Francia.

Además, Infantino aseguró que los goles en fuera de juego ya son cosa del pasado, gracias al videoarbitraje. "El VAR ha acabado con los goles en fuera de juego en el fútbol. Al menos, en el fútbol que tiene VAR".

Tres decisiones sin pantalla

También fueron 16 las veces que el árbitro acudió a consultar las imágenes repetidas en el monitor puesto a su disposición en la banda. En las otras tres no hizo falta, pues se resolvieron mediante un sencillo diálogo con la sala del operaciones de vídeo (conocida en el argot por otras siglas muy parecidas, VOR). Esto sucede en las llamadas jugadas ‘geográficas’, es decir, que tienen que ver con la posición en el campo, como fueras de juego o acciones en las que está en duda si el balón sale, que se resuelven de forma matemática.