Neymar era uno de los grandes nombres propios en este Mundial de Rusia, y ha salido por la puerta de atrás después de la eliminación del conjunto sudamericano a manos de la Bélgica de Roberto Martínez. Es cierto que el jugador del PSG llegaba al torneo después de no haber jugado un sólo encuentro oficial en los últimos cuatro meses por culpa de una fatídica lesión que le dejó sin poder participar en el tramo final de curso con su equipo, incluyendo el encuentro de vuelta de las semifinales de los octavos de final de la Liga de Campeones ante el Real Madrid.

Parece que hay pocas dudas de que es algó que, al menos en el inicio del torneo, mermó su rendimiento. Fue una fase de grupos en la que Phillipe Coutinho recogió el testigo del protagonismo, sobre todo a nivel de determinación, ya que el jugador del Barcelona consiguió ser clave a la hora de abrir el marcador en los tres primeros partidos; marcando el 1-0 ante Suiza y Costa Rica, y habilitando a Paulinho con un fantástico pase frente a Serbia.

Llegados a octavos, el encuentro frente a México dejó la sensación de que Neymar podía recuperar su mejor nivel, pero quizás fue una sensación un poco desvirtuada después de que Willian le limpiase constantemente las recepciones, atrayendo rivales y sin obligarle a regatear. Frente a Bélgica el contexto fue diferente, y la buena defensa que preparó Roberto Martínez representó sin duda un enorme problema para el crack del PSG, que sólo dejó algún destello en el tramo final de encuentro, cuando Brasil tenía el agua al cuello.

La decepción que ha tenido Neymar en este Mundial se suma por tanto a la que vivió en Brasil hace cuatro años, si cabe más dolorosa teniendo en cuenta que se vio obligado a perderse por lesión el encuentro de semifinales ante Alemania, en el que el equipo europeo endosó a la anfitriona un dolorosísimo 1-7. Después de haber quedado apeado de la competición frente a Bélgica, la próxima oportunidad del crack llegará con 30 años, en el próximo Mundial de Qatar, si nada se tuerce. ¿Su última bala?