Los socceroos cambiaron hace unos años la clasificación mundialista de Oceanía por la de Asia, pero no por ello su camino a Rusia ha sido plácido, todo lo contrario. Se vieron superados por Japón y, sorprendentemente, por Arabia Saudí, lo que les obligó a disputar dos repescas. Las victorias ante Siria y Honduras les dio al final el billlete para la gran cita.

Australia llegará al Mundial con un entrenador que no fue el que logró la clasificación. Ange Postecoglou anunció tras lograr el pase que no seguiría y su sustituto es Bert van Marwijk, subcampeón en Sudáfrica 2010 con Holanda y que dejó a Arabia Saudí tras lograr meter a la selección asiática contra pronóstico en el torneo.

La selección oceánica es un auténtico misterio. Por un lado, presenta jugadores desconocidos a nivel mundial y con escasísima experiencia internacional y en el máximo nivel. Solo el veteranísimo Tim Cahill, llamado a liderar al equipo, presenta un currículum del que fiarse.

Pero por el otro, lo cierto es que Australia siempre compite ante casi cualquier rival, y en un grupo con Dinamarca y Perú, además de Francia, pensar en la clasificación para octavos es más que factible.

Su estrella: Tim Cahill

Da igual que tenga ya 38 años, las esperanzas de Australia están depositadas en este centrocampista reconvetido con la edad a delantero que nunca, jamás, falla en las grandes citas internacionales. Es el alma de los socceroos, el jugador que siempre aparece en los momentos decisivos como en la repesca ante Siria.