Después de muchos años sembrando dudas, la selección serbia parecía haber encontrado una línea de juego regular y estable. Sin embargo, el pasado mes de octubre la federación decidió, contra todo pronóstico, prescindir de los servicios de Slavoljub Muslin. Eso provocó que a sólo unos meses para la cita mundialista, el cuadro balcánico haya tenido que adaptar las ideas de su nuevo entrenador, Mladen Krstajic, que a pesar de ser en un principio considerado interino, se sentará en el banquillo en Rusia 2018.

Para empezar, Serbia había jugado de forma habitual durante la fase de clasificación con una defensa de tres centrales que Krstajic ha modificado en los enfrentamientos previos. El nuevo seleccionador ha buscar incorporar un centrocampista más a Matic y Milinkovic-Savic, que han sido de diferente perfil, caso de Milivojevic para lo defensivo, o perfiles más creativos y verticales, caso de Zivkovic y Kostic.

Lo que parece más definido es su línea de ataque, que en un principio estará reservada para Tadic y Ljajic, que escoltarán a un Mitrovic que tras salir cedido al Fulham ha conseguido recuperar su mejor nivel, perdido por su falta de continuidad en el Newcastle. Con un delantero centro de tanta presencia física pero también con capacidad para jugar de espaldas y alimentar a los centrocampistas, Tadic y Ljajic deberían conectar con la pelota con relativa frecuencia.

La estrella: Milinkovic-Savic

Tadic y Ljajic pueden poner la magia en el último tercio y Nemanja Matic el equilibrio en el centro del campo, pero no hay duda de que la gran estrella del momento en el fútbol serbio es Milinkovic-Savic. El jugador de la Lazio es un centrocampista con recorrido para pisar área rival, un físico prodigioso -supera el 1'90-, y lo más sorprendente, una técnica muy depurada que le ha valido el apudo, en el seno del vestuario del equipo romano, del "Ibrahimovic centrocampista".