Suiza miró a los ojos a Portugal en la pasada fase clasificación al Mundial, y llevó tanto al límite al actual campeón de Europa que en la última jornada arrancó por delante en la tabla. El cuadro luso, sin embargo, logró vencer por 2-0 en esa jornada final, mandando a los de Vladimir Petkovic a la repesca, donde un buen partido de ida ante Irlanda del Norte les permitió llevarse una ventaja mínima, a la postre bien gestionada ante su público, que les permitía sacar billete para Rusia 2018.

La igualdad que se espera en este grupo E prácticamente obliga a considerar que Suiza, por calidad individual, puede acceder a los octavos de final. No obstante ese nivel parejo que pueden mostrar Costa Rica, Serbia y la propia suiza también puede ser un arma de doble filo, ya que el combinado de Petkovic puede dejar dudas a la hora de gestionar la transición defensiva -donde Serbia y por supuesto Brasil tienen jugadores capaces de hacer daño con pocos toques- y también espesarse ante el buen repliegue del cuadro costarricense.

Esta selección suiza ha venido cambiando de forma muy puntual su plan de juego, pero siempre, Xerdan Shaqiri, bien arrancando desde la banda derecha y jugando con tres centrocampistas interiores si se buscaba un perfil más defensivo, o bien jugando como enganche con un doble pivote si Petkovic quería una versión más agresiva, ha sido el jugador referencia. A partir de ahí, un lanzador como Xhaka y jugadores con verticalidad como Mehmedi, Seferovic o Embolo hacen pensar que si Suiza consigue hacerse sólida en su repliegue defensivo, podrá hacer daño a campo abierto.

La estrella: Shaqiri

El futbolista del Stoke City ha tenido un año realmente complicado, con el descenso de categoría de los Potters desde la Premier League. Incluso se desmarcó con unas declaraciones bastante polémicas, en las que aseguró que "ni siquiera Ronaldinho" destacaría en el Stoke. Fuera de tono, pero en cierto modo acercadas a la realidad. El jugador suizo ha sido el más capaz de generar ventajas a partir de su conducción y potencia para desequilibrar, y veremos a nivel mental qué influencia ejerce ese mal resultado en su club, si positiva al servir como bálsamo tras un año tan difícil, o negativa si se traslada ese mal ambiente a la selección.