Al menos 40 personas han muerto y otras 74 han resultado heridas en un atentado perpetrado en la tumba del imán Said Mohamed -uno de los imanes de la rama duodecimana del islam chií- en la ciudad de Balad (Irak), a 80 kilómetros al norte de la capital iraquí, Bagdad. 

Un grupo de hombres armados vestidos con uniformes militares irrumpió la pasada noche en ese santuario, mientras dos terroristas suicidas se hicieron estallar en la entrada del sepulcro. Entre los fallecidos hay tres niños y siete cadáveres que no pudieron ser identificados.

El grupo yihadista Estado Islámico, a través de la agencia de noticias Amaq, reivindicó posteriormente el asalto y aseguró que lo llevaron a cabo hasta tres terroristas, entre ellos una mujer, identificada como Umm Yada al Ansaria.

La agencia afiliada al grupo radical dijo que el ataque tenía como objetivo a los fieles chiíes y el santuario de Said Mohamed, uno de los imanes de la rama duodecimana del islam chií.

El ataque se produce pocos días después del sangriento atentado que dejó casi 300 muertos en la capital iraquí y que también tuvo como blanco a la población chií, mayoritaria en Irak.

El pasado domingo un ataque suicida con coche bomba sacudió una zona comercial del barrio de Al Karrada, en el centro de Bagdad, y causó al menos 292 muertos y unos 200 heridos.

Tras el atentado, ha habido muestras de rabia e indignación hacia los gobernantes iraquíes por no haber evitado un nuevo ataque contra un barrio de mayoría chií de Bagdad, siendo este el más mortífero en Irak en los últimos años.

La violencia coincide con el final del mes sagrado musulmán del Ramadán y con la celebración de la festividad del Aid al Fitr, que dio comienzo el miércoles en Irak.