El segundo encierro de los sanfermines se desarrolló con situaciones de gran peligro por la ruptura de la manada casi desde la salida de la misma. Uno de los astados se separaba inmediatamente del grupo, corriendo a gran velocidad y creando situaciones realmente tensas.

Poco después otros ejemplares se separaron y quedaron parados en el recorrido, confundidos y buscando a los mozos. El encierro ha sido muy largo, 5 minutos y 46 segundos, con escenas de pánico en algunos momentos en Mercaderes, Estafeta y la bajada al callejón.

Ha sido en la calle de Mercaderes donde la manada ha comenzado a romperse por completo y sólo dos toros han llegado con relativa normalidad a los chiqueros de la plaza de toros.

Los cuatro restantes astados se han quedado sueltos y han protagonizado un encierro complicadísimo, especialmente con el último Cebada Gago, que se ha dado la vuelta por completo en la calle Estafeta y que ha obligado a pastores y mozos a redoblar sus esfuerzos para conducirlo hasta la plaza.

Tras múltiples embestidas y escenas de peligro, los astados han podido ser introducidos en los chiqueros de la plaza.

Por el momento se ha informado de seis heridos por asta de toro, con heridas de diversa consideración, las más graves las de dos mozos con cornadas en el abdomen y el tórax. Al menos se han producido catorce peticiones de traslado al Complejo Hospitalario de Navarra.

Seis toros de la ganadería de José Cebada Gago, de Medina Sidonia (Cádiz), han protagonizado el segundo encierro de los sanfermines 2016.

Los astados gaditanos son viejos conocidos en la capital navarra y regresan a la plaza pamplonesa tras tres años de ausencia, informa en su página web la Casa de Misericordia, organizadora de los festejos taurinos de las fiestas.