Tras cometer la agresión, los presuntos autores de los hechos fueron localizados por la Policía Foral mientras participaban en las vaquillas posteriores al primer encierro de Sanfermines y fueron detenidos por agentes de la Policía Municipal de Pamplona, que se hizo cargo de las investigaciones.

Una vez conocidos los hechos, el Ayuntamiento de Pamplona, el Gobierno de Navarra y el Parlamento foral mostraron su repulsa por la agresión y animaron a la ciudadanía a participar en una concentración el mismo jueves por la tarde. Cientos de ciudadanos llenaron la plaza Consistorial para expresar su rechazo por lo ocurrido.