Según ha informado la policía, las joyas sustraídas cuyo valor ascendía a 40.000 euros eran propiedad de la familia que la tenía contratada y no las habían echado en falta porque la empleada las

había ido sustrayendo poco a poco.

Los hechos fueron descubiertos por la propia Policía al detectar su venta en establecimientos autorizados y los investigadores se

extrañaron por el valor elevado de las joyas y otros detalles, como envíos de cantidades de dinero no habituales efectuados por la detenida a su país de origen y tener previsto viajar fuera de España en fechas muy próximas, lo que aceleró su detención.

Una vez identificada la vendedora de las joyas, y tras un visionado de las mismas, se pudo determinar los legítimos propietarios de las joyas así como confirmar que la detenida era su empleada de hogar. En ese momento, los empleadores y dueños de las joyas, fueron informados de los hechos y confirmaron la sustracción.

Se investiga si la detenida empleó el mismo método en otros casos, como es, entrar al servicio de una familia y tras ganarse su confianza desvalijar la casa de efectos de valor para abandonar el empleo y con ello hacer desaparecer los efectos de valor sustraídos argumentando una enfermedad de un familiar cercano para viajar de urgencia a su país.