La actuación de protección, iniciativa de los pescadores, es pionera en el Mediterráneo y corresponde a un modelo de política pesquera promovido por la Conselleria de Agricultura, Ganadería y Pesca, basado en la cogestión y la corresponsabilidad entre los agentes, ha explicado en un comunicado este viernes la Generalitat y la Cofradía de Pescadores de Roses.

Han presentado los resultados la consellera Meritxell Borràs; el presidente de la Cofradía y de la Federación de Pescadores de Girona, Antoni Abad; la jefa de del proyecto y bióloga del ICM Laura Recasens, y el jefe de Recursos Marinos Renovables del ICM, Joan B. Company.

Los investigadores han hecho el seguimiento de los efectos, desde marzo de 2015 hasta marzo de 2016, de una zona vedada de pesca situada en el calador El Segon, en el Golf de Roses, con ayudas del Fondo Europeo para la Pesca gestionado por la Generalitat.

En 2013, la Cofradía acordó dejar de pescar con cualquier tipo de aperos en una superficie de 50 metros cuadrados y una profundidad media de 130 a 140 metros.

Los biólogos han detectado un número de juveniles de merluza muy superior dentro de la zona protegida, en relación con el área no cerrada, así como una mayor abundancia y biomasa de todas las categorías.

Han destacado el aumento de las merluzas pequeñas por debajo de la talla legal de captura (20 centímetros), con una media de 1.420 individuos por kilómetro cuadrado, frente a los 572 individuos por kilómetro cuadrado en la zona abierta de pesca, tres veces menos.

Además de incrementarse otras especies, han detectado que el área protegida actúa como refugio para especies vulnerables como la gallineta, las rayas y los cangrejos ermitaños, que prácticamente solo se encuentran en este lugar.