Un 40% de la energía que consumimos se usa para calentar los edificios. ¿Qué ocurriría si fuésemos capaces de calentar una estancia sin necesidad de encender la calefacción? La respuesta está en un menor consumo de energía y una reducción en las emisiones CO2, aparte de un máximo confort y un clima acogedor sin caídas de temperatura.

Todo eso es lo que se consigue construyendo según el estándar Passivhaus. El concepto nació en los años 90 de la mano de un grupo de arquitectos alemanes y suecos. Una casa pasiva busca ser una vivienda de máxima eficiencia energética. La Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP) celebra del 16 al 18 de noviembre su novena conferencia anual en Sevilla, con el objetivo de promover la construcción de edificios altamente eficientes.

Un 40% de la energía que consumimos es para calentar edificiosEn comparación con los métodos convencionales, la Passivhaus permite la conservación de recursos, uso activo y pasivo de energías renovables, incremento del valor de las propiedades y una mayor conservación de edificios. Razón por la cual la Unión Europea ha establecido la obligatoriedad de que todos los edificios públicos alcancen la calificación de “consumo casi nulo” antes del 31 de diciembre de 2018 y que, a partir de 2020, todos los nuevos edificios se construyan bajo esta directiva.

A diferencia de los inmuebles de bajo consumo energético, este estándar evita pérdidas de calor gracias a una cubierta estanca, a un aislamiento óptimo, que previene la formación de puentes térmicos en puntos críticos como ventanas, y a una orientación que aprovecha la radiación solar. La empresa Sto Ibérica, que fabrica elementos constructivos para edificación sostenible, reconoce que su aplicación "supone un incremento de entre el 5% y el 8% en los costes de construcción", pero a cambio se consigue un ahorro económico a medio y largo plazo.

Según la Plataforma de Edificación Passivhaus se puede disminuir hasta un 75% el consumo de energía. Para ello hay que actuar (construir) a partir de cinco conceptos básicos:

Aislamiento térmico de suelos, muros y techos
Toda la envolvente de la casa debe estar perfectamente aislada. Es decir, que no haya intercambio de calor entre el interior y el exterior. Habrá que tener en cuenta el clima de la zona para calcular el grosor de los materiales aislantes que se utilicen. Cuanto más frío, más cantidad de material aislante.
    
Ventanas y puertas de altas prestaciones
Son los huecos naturales de las casas, por donde se suele perder o absorber una gran cantidad de calor. El cristal debe ser doble o triple. La mejor carpintería para el cerramiento, por sus propiedades térmicas y acústicas, es el PVC y la madera.

Una casa pasiva reduce el gasto de energía hasta un 75%Eliminar los puentes térmicos
Son las pérdidas de calor que se producen en los ejes y las juntas, donde coinciden dos materiales distintos dejando huecos entre sí. La solución es no interrumpir la capa de aislamiento y, en el caso de que sea inevitable, colocar en esas zonas un aislante térmico adicional.
    
Sistemas de ventilación mecánicos con recuperación de calor
Permiten renovar el aire controlando la entrada y la salida, de tal manera que, si el aire es frío se aprovechará el calor generado por las personas y los aparatos eléctricos de la casa para aumentar su temperatura. Si por el contrario la temperatura exterior es alta, se expulsará el aire viciado refrescando el que entra. La inversión energética para lograrlo es muy baja.
    
El entorno tiene que ser estanco
No debe haber corrientes de aire. Eso permite que se controle la temperatura del interior de la casa con una mínima intervención de los sistemas de climatización.