Por muy desesperado que uno esté en la búsqueda de un piso en alquiler, algunos pueden acabar tropezando con sus supersticiones. ¿Vivirías en un casa donde sabes que se cometió un asesinato? ¿Dormirías en la misma casa en que lo hizo un asesino? Muchos no. Y tanto es así que el propietario de una vivienda con ese tipo de "marca" está obligado a bajar el precio si quiere alquilarlo.

En el portal Idealista se anunciaba una ganga en alquiler sin competencia en la ciudad de Valencia. Exterior, amueblado, cuatro habitaciones, 120 metros cuadrados y en un barrio de moda, el de Russafa. Y por sólo 580 euros al mes, la mitad de precio que las viviendas vecinas. El propietario de esta vivienda de la segunda planta del número 77 de la calle Sueca prefería ser honesto y contar toda la verdad. Su anuncio decía: "En septiembre había un asesino en el piso. Por eso es barato".

El descuartizador de Valencia era escritor de novela negraEfectivamente, en esa casa vivía de alquiler Pierre Danilo Larancuent, de origen sueco y argentino. En septiembre pasado, en la bañera de esa misma casa descuartizó a Alberto Enrique Vila, peluquero al que había citado por internet. El torso de la víctima lo colocó dentro de una maleta que depositó después en un contenedor cercano.

El asesino no se molestó en ocultar las pruebas. Un reguero de sangre conducía al portal del número 77 de la calle Sueca. Dos policías se personaron para saber qué había pasado. Larancuent volvió a matar. Apuñaló al subinspector Blas Gámez con un cuchillo de 30 centímetros, para luego recibir los disparos del otro agente, que le causaron a muerte. El descuartizador de Valencia había sido condenado a 14 años de prisión en Suecia y era escritor de novela negra.

Cuenta Idealista que, pese a la agorera advertencia de "aquí vivió un asesino", el anuncio del piso fue guardado como favorito 53 veces. Si se hace la búsqueda ya no aparece. Estará alquilado. Imaginamos que hay personas que no tienen reparo en vivir en la misma casa donde lo hizo un asesino.