Tanto el pequeño Jacob Thompson, de apenas nueve años, como su familia, sabían que iba a morir pronto, que con toda seguridad no iba a lograr disfrutar de esta Navidad, su festividad favorita, por culpa de un agresivo neuroblastoma contra el que luchaba desde los cinco años.

Sabedores de ello en octubre, decidieron adelantar la Navidad, al menos en su casa, y pidieron desde sus redes sociales que enviaran a su hijo felicitaciones navieñas. La respuesta de las redes sociales fue abrumadora, mucha gente se volcó y Jacob recibió en un solo día casi 15.000 postales procedentes de todo el mundo en su domicilio de Maine, además de incontables muestras de ánimo digitales. 

Algunas de esas postales dirigidas a este niño, que adoraba los pingüinos y popularizó el hashtag #LiveLikeaPenguin, procedían de celebridades como Arnold Schwarzenegger, Anna Kendrik o la plantilla de los New England Patriots.

El pasado 19 de noviembre Jacob murió, y su familia ha querido agradecer todos los mensajes de afecto y aprovechar para dar a conocer este raro cáncer que suele darse en niños de cinco años o menos y que cada año afecta a ochocientos niños en Estados Unidos y, sobre todo, para reivindicar más recursos para investigar y acabar logrando una cura.

"Esperamos que la historia de Jacob y la enorme cantidad de apoyo procedente todo el mundo tenga un impacto duradero en la concienciación sobre esta enfermedad. Esperamos que se realicen donaciones, y como resultado se descubrirá una cura. Haga algo por los demás, done sangre y plaquetas, o emplee sus talentos para brindar refugio, alimento o alegría a los necesitados en honor a la memoria de Jacob"