El Banco Santander ha rebajado a 1.200 el número de afectados por el ajuste de plantilla de sus servicios centrales tras la compra del Banco Popular y ha aceptado gran parte de las reivindicaciones de los sindicatos, por lo que ofrecerá prejubilaciones a partir de los 55 años con el 80% del sueldo.

De esta forma, la entidad reduce casi un 25% el recorte de empleos previsto inicialmente, que era de 1.585 trabajadores, y apuesta ahora por la reducción de 1.200 puestos y la recolocación de otras 575 personas en empresas del grupo Santander.

Además las salidas de personal vía prejubilación mejoran hasta igualarse a las condiciones económicas ofrecidas en el ERE de 2016 y que habían sido la base de las negociaciones de CCOO y UGT, recuerdan fuentes próximas a los dos grandes sindicatos.

En el cuarto encuentro entre los representantes de los trabajadores y la dirección del banco, se ha conseguido también un alza de las primas para las bajas indemnizadas voluntarias, aunque siguen estando por debajo de las ofrecidas en el último gran ajuste de plantilla del grupo presidido por Ana Botín.