Los tres presuntos yihadistas marroquíes detenidos en 2015 en Madrid ante la sospecha de que iban a cometer un atentado inminente han negado en el juicio su pertenencia a Daésh, han dicho que son "musulmanes normales" y uno de ellos ha alegado incluso en su defensa que estudió en los Salesianos.

La Audiencia Nacional ha iniciado este lunes el juicio de Yassin El Mourabet, Abdessadek Essalhi y Walid Oudra, para cada uno de los cuales la Fiscalía pide en sus conclusiones provisionales nueve años de prisión por pertenencia a organización terrorista.

Uno de los policías que han testificado en la vista ha recordado que decidieron detenerles en noviembre de 2015 cuando en conversaciones telefónicas que interceptaron a Essalhi y Oudra hablaban de "lapidar a las personas de un centro sufí" de Madrid y de que querían "entrar con espadas para hacer un derramamiento de sangre y cortar cabezas", así como "hacer explotar el local".

Ha añadido que en conversaciones posteriores Oudra le decía a Essalhi que "deseaba cometer un crimen" y el testigo ha comentado que vieron que "existía un acuerdo total entre ambos y los dos mantenían un deseo de actos violentos contra otras personas" hasta que en octubre "hablaban de que habían llegado signos del juicio final".

Los agentes han dicho que Essalhi recibía instrucciones de El Mouarabet, quien mantenía contacto en redes sociales con algún yihadista del Estado Islámico, y a su vez el primero adoctrinaba a Oudras.

"Estudié con cristianos"

Sin embargo los tres han negado pertenecer a Dáesh y que pensaran cometer atentado alguno de forma inminente.

"Soy un musulmán normal, no me siento cercano a la ideología de Estado Islámico y no excluyo ninguna religión pues he estudiado con cristianos en el instituto de los Salesianos de Atocha en Madrid y una monja me ayudó para hacer mis papeles", ha recalcado Abdessadek Essalhi.

En mi vida he hablado ni conocido a nadie de Dáesh

Ha asegurado que dichos comentarios con Oudra fueron conversaciones sin mala intención y bromeando fruto de haber estado fumando porros o tomando alguna copa, y ha apostillado: "Hablábamos por hablar".

"En mi vida he hablado ni conocido a nadie de Dáesh", ha asegurado por su parte Yassin El Mouarabet, quien ha dicho que compró un rifle con balines de plástico que luego vendió sin usarlo.

Finalmente Walid Oudras ha manifestado: "No he jurado fidelidad a Dáesh, ni tengo simpatía ni pertenezco" a esta organización "ni he preparado ninguna acción terrorista. Soy musulmán creyente, mi fe para mi supone todo y es una religión de paz y de todo lo bueno que ello conlleva".

Según la Fiscalía, la investigación comenzó el 27 de enero de 2015 cuando "dos individuos" compraron dos pistolas Smith & Wesson en una armería de Madrid a la que acudieron en un coche alquilado por el presidente de la mezquita de la calle de Peña de Francia de Madrid, que no está entre los acusados en esta causa.

Hablaban de "entrar con espadas para hacer un derramamiento de sangre"

A raíz de este episodio fue identificado el marroquí Abdessadek Essalhi, y del análisis de su actividad en Facebook se llegó a su compatriota Yassin El Mourabet, quien compartía con Walid Oudra un grupo cerrado de Facebook llamado "guardianes de la fe" ilustrado con una imagen de la bandera libre de Siria y la frase "solo te tenemos a ti Dios".

Según las conversaciones telefónicas interceptadas, Oudra, que cuando vivía en la calle Mantuano, en el barrio madrileño de Prosperidad, tenía debajo de su casa un local en el que se reunían otros musulmanes de credo sufí a hacer meditación, le informaba a Essalhi de sus actividades.

Se referían a un centro de practicantes de la rama sufí del islam -el estado islámico es de credo suní- que Oudra, según le comentó en una llamada, quería "liberarlo con una buena espada o una bazoca", a lo que Essalhi dijo: "Mejor con la espada para que haya sangre" a lo que Oudra le responde: "sí, sí que haya sangre como en la Guerra Civil", siempre según la Fiscalía