El Centro Cultural Coreano en Madrid presenta estos días la exposición Colores de Corea, una muestra que reúne el trabajo de cuatro artistas de este país seleccionados en la tercera edición de la convocatoria organizada por este organismo.

Abierta al público hasta el próximo 5 de enero en la galería Han-ul del Centro (ubicado en el Paseo de la Castellana), los participantes de este año se han especializado en rescatar y renovar el arte tradicional coreano, usando materiales y técnicas centenarias como el Jogakbo (que se asemeja al patchwork en este país), imágenes de pintura popular, Hanji o papel coreano y bordados.

El recorrido comienza con la artista Kang Myung Ja. Miembro de asociaciones culturales en Corea especializadas en investigaciones con arte y galardonada en 2014 y 2015 en el Concurso Internacional André Mallo en Francia, utiliza el Jogakbo o patchwork coreano para evocar en sus obras con mucha nostalgia la figura materna (incluida su propia madre), su pueblo natal y elementos relacionados con su infancia.

Por su parte, Na You Mee presenta algunas de sus últimas obras incluidas en la serie Contemplación. Es una de las artistas que ha realizado una investigación más intensa sobre la cultura tradicional coreana y, en concreto, sobre el Jogakbo. Esta tradición surgió cuando las mujeres coreanas comenzaron a utilizar retales sobrantes cosiéndolos entre si y bordándolos, que luego se utilizaban como envoltorio, tapete, decoración y cortinas, entre otros usos. Es doctora en la Univesidad de Myongji en Corea del Sur y en 2014 se le otorgó el Gran Premio en el Concurso de Minhwa de su país.

Suh Eun Jin, que recibió en 2015 el Premio de Excelencia Baekje de arte Hanjy y un año antes el Premio en el Festival de Arte de la Asociación de caligrafía en Corea del Sur, utiliza materiales tradicionales coreanos como el papel de Hanji. Uno de los temas predilectos de su obra es el modo de vida de su antepasados.

Por último, Song Kwang Yeon presenta su serie Sueños de mariposa, en el que lanza un mensaje sobre el exceso de codicia y materialismo que impera en la actualidad. En estas obras uno de los motivos recurrentes son las peonías, flores que aparecen en los dibujos tradicionales coreanos y que, además, representan los deseos de los sueños y la felicidad de la naturaleza humana.